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XIII Asamblea Diocesana
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ENLACE CON VIERNES


Hna. Elizabeth Carrasco Araujo

Buenos días.

El trabajo de ayer fue muy abundante, estuvimos tratando de rescatar casi todo, no siempre se puede todo; además los aportes han sido de mucha ayuda para el equipo que está trabajando, pero sobre todo, porque después, cuando ya se elabore el documento final, serán presentadas muchas de las cosas que ahorita no voy a mencionar.

Valoramos mucho lo que ustedes hicieron el día de ayer, en dos momentos. Ahorita sólo voy a compartir lo del primer momento: líneas de acción prioritaria de cada uno de los agentes.

El trabajo de las líneas de acción para los laicos, se les entregará hacia el final de la jornada, en realidad no nos alcanzó el tiempo para terminarlo, pero paso a presentarles un poco algunas de las líneas de acción, las cinco prioritarias, porque eran demasiadas.

Hubo grupos que trabajaron en algo nuevo, proponiendo cosas nuevas y eso también quiere decir que estamos al tanto de por dónde queremos seguir avanzando.

Voy a empezar con las líneas de acción prioritarias de los obispos. Entre las cosas que aquí se marcan, es que el obispo es el responsable de la misión de Cristo; otra es que como principales responsables de la formación, han de ser signos de comunión con todo el consejo episcopal, encabezado por el Arzobispo.

Otra de sus tareas es la de cuidar y acompañar en todas las etapas del proceso de formación de los sacerdotes, desde el seminario, o sea, es promover la formación de los religiosos y las religiosas para que en el ejercicio de su carisma propio dentro de una diócesis, tengan una formación diocesana, que nos ayude a estar insertos en la animación pastoral de la misma.

Otra tarea es el compromiso de formar laicos, para que sean auténticos discípulos y misioneros para la Iglesia.

En cuanto a las líneas de acción de la formación de los laicos es que la formación esté iluminada por la misión permanente y lleve a la acción misionera; que es necesario impulsar la formación de los laicos en las parroquias y, un reto de los discípulos y misioneros de Jesucristo, sobre todo de los laicos, es su inserción dinámica en los campos que le son propios.

En cuanto a las líneas de acción de los presbíteros: mejorar la comunicación entre las diversas instancias, para que se tenga y aproveche l información concreta y clara en cuanto a la formación de agentes.

Otra es conocer y valorar los servicios formativos que ofrecen las comisiones. Crear en el presbiterio la conciencia de la necesidad de planear su formación permanente.

Una última en cuanto al presbiterio es cuidar que las necesidades del clero sean atendidas, para que destine tiempo a su formación y acompañamiento formativo de su comunidad.

En cuanto a las líneas de acción prioritarias para la vida religiosa, que la riqueza de la formación cualificada y especializada que se tiene dentro de las comunidades, aquí hablamos de hermanas que tienen una profesión, que se integren para apoyar los planes de formación de otros agentes.

Conocer, como vida religiosa, los documentos y planes pastorales de la Arquidiócesis que nos dan criterios para impulsar una pastoral inculturada.

Otro de nuestros retos es continuar presentes en realidades de dolor y de pobreza y desde allí, con nuestros dones y crismas, propiciar la formación de esta misma gente, presentando medios alternativos.

Otra de nuestras tareas como vida religiosa es insertarnos en las diócesis y parroquias para implementar centros de formación que integren lo teológico, espiritual, académico, cultural y lo humano.

En cuanto a las líneas de acción prioritarias en el seminario, promover la madurez humana del seminarista, que lo haga fiel al hombre de hoy, a Cristo y a la Iglesia.

En el seminarista, en cuanto a su dimensión pastoral, promover un espíritu de comunión y de misión.

En cuanto a la dimensión académica,  promover la pasión de la verdad y la capacidad de diálogo  con el mundo contemporáneo y que el seminarista viva el sentido de pertenencia y de corresponsabilidad con su familia.

Diáconos permanentes: que se mantenga una formación integral permanente: intelectual, humana, espiritual y pastoral.

Que se busquen parroquias para su diaconía con un presbítero formador que lo acompañe.

Otro es, que el presbítero y las comunidades parroquiales conozcan el ministerio del diácono permanente, especialmente de los que son casados.

Que se les promueva a los diáconos permanentes y aprovechen su capacidad profesional.

En cuanto a los diáconos transitorios, una línea de acción es capacitar a los párrocos a acompañar a los diáconos en esta etapa de formación.

Otra es valorar, por parte de los diáconos, las reuniones de la Arquidiócesis, vicaría y decanato como medio para integrarse al presbiterio y oportunidad para conocer mejor los proyectos pastorales.

Y otro también, es aprovechar las reuniones como oportunidad para convivir, compartir los planes y experiencias pastorales y para continuar con la formación permanente.

Investigar otras formas de llevar a cabo la experiencia del diaconado transitorio.

Cada uno de estos agentes tiene sus comentarios propios, serán incluidos en el reporte que se les entregue.

Por mi parte es todo, creo que ahí vamos, hay líneas de acción muy concretas, hay muchos retos, la invitación es que todos participemos de todos desde donde nos toca, para que cada uno hagamos cada día mejor lo que de hecho ya estamos haciendo.

Muchas gracias.

Hna. Elizabeth Carrasco Araujo

Versión estenográfica

 

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