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XIII Asamblea Diocesana
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LECTIO DIVINA — JUEVES


LITURGIA DE ENTRONIZACIÓN DE LA BIBLIA
Y LECTIO DIVINA

"Porque estaba dedicado a instruir a sus Discípulos"
(Mc 9, 30-32)

ANIMADOR

Hermanos y hermanas: hoy el Señor nos concede la gracia de reunirnos para nuestra XIII Asamblea Diocesana, con el tema: "La Formación de Agentes de Evangelización", en consonancia con las orientaciones Pastorales de nuestro Pastor, Don Norberto Rivera Carrera, sobre los Agentes de Evangelización en Misión Permanente", del Sínodo sobre la Palabra de Dios en la Vida y Misión de la Iglesia del próximo año y con el documento de la V Conferencia Episcopal de América Latina y del Caribe celebrado en Aparecida, Brasil, en el mes de mayo pasado, para buscar y abordar los retos que nuestra Iglesia - comunidad se manifiestan hoy. En este contexto y en este ambiente fraternal recibamos la Palabra de Dios contenida en las Sagradas Escrituras, bajo el signo del libro escrito presente en medio de nosotros y la cual nos acompaña tanto en esta nuestra Asamblea, como en nuestra vida. Guiados por esta Palabra queremos ponernos a la escucha del Espíritu que nos habla. Dejemos que Ella sea sustento y vigor de nuestra vida y, se manifieste en la acción pastoral de una Iglesia cada día más comprometida. Recibiendo esta Palabra entonemos el siguiente canto.

TU PALABRA ME DA VIDA
            (J. A. Olivar)

TU PALABRA ME DA VIDA
CONFÍO EN TI, SEÑOR
TU PALABRA ES ETERNA,
EN ELLA ESPERARÉ.

Dichoso el que con vida intachable
camina en la ley del Señor.
Dichoso el que guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón.

Postrada en el polvo está mi alma,
devuélveme la vida tu palabra.
Mi alma está llena de tristeza,
consuélame, Señor, con tus promesas.

Escogí el camino verdadero,
y he tenido presentes tus decretos.
Correré por el camino del Señor,
cuando me hayas ensanchado el corazón.

Este es mi consuelo en la tristeza,
sentir que tu Palabra me da vida;
por las noches me acuerdo de tu nombre,
recorriendo tus caminos dame vida.

CELEBRANTE

En el Nombre del Padre + del Hijo y del Espíritu Santo.

TODOS: Amén.

CELEBRANTE

La gracia y la paz de parte de Dios Padre, el amor de Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

TODOS: Y con tu espíritu.

CELEBRANTE

Dios nuestro, que renuevas constantemente a tu pueblo con la Palabra de tu Hijo y con los dones de tu Espíritu Santo, mira con bondad a esta Asamblea que Tú convocas y concédele el don de escuchar la Palabra y ponerla en práctica. Por nuestro Señor Jesucristo...

ANIMADOR

Ahora, para todos los que participamos en esta XIII Asamblea Diocesana, es el momento de hacer nuestra Lectio Divina o Lectura orante de la Palabra de Dios. Después de haber entronizado la Sagrada Escritura, es el momento de iniciar nuestro diálogo con Dios. Permitamos que su Palabra penetre en lo más profundo de nuestro ser y, estemos como verdaderos discípulos, a la escucha de sus enseñanzas.

PRIMER MOMENTO
LECTIO
¿Qué dice el texto?
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS

ANIMADOR

El texto a reflexionar es el de Marcos (9, 30-32). Vamos a proclamar el texto del Evangelio elegido para este día primero de nuestra Asamblea. Escuchémoslo atentamente.

CELEBRANTE

El Señor esté con ustedes.

TODOS: Y con tu espíritu.

CELEBRANTE

Proclamación del Santo Evangelio según San Marcos.

TODOS: Gloria a ti, Señor.

30 Se fueron de allí y atravesaron Galilea. Jesús no quería que nadie lo supiera, 31 porque estaba dedicado a instruir a sus discípulos. Les decía que el Hijo del Hombre iba a ser entregado en manos de los hombres, que le darían muerte y que después de morir, a los tres días, resucitaría. 32 Ellos no entendían lo que les quería decir, pero les daba miedo preguntarle. Palabra del Señor.

TODOS: Gloria a ti, Señor Jesús.

ANIMADOR

Ahora, hermanos y hermanas, permanezcamos en silencio un momento. Podemos, entre tanto leer de nuevo el texto de manera personal, buscando las palabras o frases que más nos impacten y lleguen a nuestro corazón y a nuestra mente. He aquí, ahora algunos subsidios con relación al texto para que podamos aprovechar mejor su contenido:

  • El texto que estamos meditando se encuentra en la segunda parte del Evangelio de Marcos, que como sabemos es el Evangelio más antiguo. Situado en su redacción entre los años 60 a 65 d. D.
  • Con la confesión de Pedro (Mc 8, 27-30) se abre la 2a parte del evangelio que consta de 3 secciones progresivas, en donde se ve la importancia que Jesús da a la formación de sus discípulos.
  • La sección donde se encuentra nuestro texto, está magistralmente organizada sobre la base de las tres partes del anuncio: La pasión, muerte y resurrección de Jesús (Mc 8, 31—10, 52).
  • A cada anuncio acompaña una instrucción destinada a los discípulos y se presenta un rico y variado material de carácter catequético encaminado todo ello a explicar lo que implica seguir a Jesús.
  • En el primer anuncio de su pasión (8, 31-33), Jesús empieza a instruirles enseñándoles la verdadera naturaleza de su mesianismo.
  • Jesús invita a sus discípulos representados por Pedro a adoptar la verdadera actitud de discípulo, colocándose detrás de él. Así el camino doloroso del Mesías es también el camino del discípulo que debe vivir su vida en términos de entrega, desprendimiento y fidelidad al Maestro.
  • Nuestro texto corresponde al segundo anuncio de la Pasión y resurrección, el cual es más preciso que el primero, porque contiene nuevos elementos de suma importancia para la formación de los discípulos, los cuales serán los proclamadores del Kerigma en la misión inicial de la Iglesia.
  • Jesús lleva a sus discípulos a un lugar apartado para instruirlos en las cosas del Reino de Dios. En muchas ocasiones se menciona esto de diferentes maneras: "Los tomó consigo y se retiró a un lugar solitario" (Lc 9, 19); "Les explicaba todo en privado" (Mc 4, 34).
  • El texto declara que Jesús estaba dedicado a instruir (Edidasken) a sus discípulos, puesto que era parte fundamental en la difusión del Nuevo Reino. La instrucción más importante que desde el principio Jesús da a sus discípulos es el Kerigma, que será la parte central del anuncio del Reino.
  • El Kerigma comprende: el anuncio de su pasión y muerte "que el Hijo del hombre debía ser entregado en manos de los hombres". Su resurrección después del tercer día (el anuncio de su resurrección jamás debe faltar en la presentación del kerigma, pues como nos dice San Pablo: "Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe").
  • Nos dice el texto que ellos no entendían lo que quería decir, pero les daba miedo preguntarle. Lo importante de este momento es la instrucción que Jesús les da. El sentido de su entrega lo entenderán más tarde, en la medida que se cumpla lo que Él les enseña.

ANIMADOR

Ahora hermanos y hermanas, invitramos a cada uno de los que estamos aquí a leer de nuevo el texto que se nos ha proclamado. Se trata de analizar la situación histórica que hay en el origen del texto para percibir mejor la encarnación de la Palabra de Dios en el contexto de la historia humana. Pueden ayudarnos las siguientes preguntas:

  • ¿En dónde se desarrollan estos acontecimientos?
  • ¿Cuál es la parte más importante del texto?
  • ¿Qué método utiliza Jesús para instruir a sus discípulos?

SEGUNDO MOMENTO
MEDITATIO
¿Qué me dice el texto?

ANIMADOR

Este momento nos ayuda a descubrir lo que el Espíritu SAnto quiere comunicarnos a cada uno de nosotros los que participamos en esta nuestra Asamblea. A la luz de las siguientes preguntas podemos observar mejor nuestra realidad:

  • ¿Qué me dice el texto en mi situación personal?
  • ¿Qué me llama más la atención de este evangelio?
  • ¿Cuáles son los elementos que aparecen en el texto y que puedo hacer míos?
  • ¿Qué tenemos que hacer para formarnos?
  • ¿Cómo adaptar estas enseñanzas a nuestro tiempo?

Los siguientes puntos nos pueden ayudar a profundizar más.

Elementos para la reflexión

Jesús instruye a sus Discípulos mediante parábolas, signos, milagros, obras de misericordia y palabras de enseñanza, con lo cual manifiesta la gloria de Dios y, que luego se transferirá a sus apóstoles (Cf. Carlo María Martini, El itinerario del Discípulo, Ed. Sal Terrae p. 108).

Este Evangelio invita a los discípulos de Cristo a caminar con Él. Ser discípulos de Cristo conlleva una formación y aprendizaje constante y permanente. Lo que de Jesús vamos recibiendo, se va haciendo consciente en una experiencia de profunda alegría y gratitud. Entre más se profundiza esa experiencia, más se convierte el Evangelio en guía de la propia vida. El que se ha convertido a Jesús descubre que después de orientar sus pasos detrás de quien lo llama, viene a Él cada día (Lc 9, 23), como reto de entrega cada vez mayor (Cf. Orient. Past. 2007 n. 51).

Hermanos y hermanas, miramos a Jesús, el Maestro, que formó personalmente a sus discípulos y apóstoles. Cristo mismo nos da el método: "vengan y vean" (Jn 1, 39). "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 6). Él nos enseña a valorar todas las potencialidades que están en las personas y a la luz de sus exigencias formar discípulos y misioneros (Cf. Aparecida 276 a).

Jesús invitó a todos a su seguimiento, con perseverante paciencia y sabiduría, pues es parte de su método. A quienes aceptaron seguirlo los instruyó y preparó introduciéndolos en el misterio del Reino de Dios y, después de su muerte y resurrección, los envió a predicar la Buena Nueva en la fuerza del Espíritu (Cf. Aparecida 276 b).

La formación que Jesús imparte a sus discípulos es integral, para poder reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experiencia de "estar con Jesús". Esta comprende varias dimensiones. En la base de ellas está la fuerza siempre nueva del anuncio Kerigmático. El poder del Espíritu y de la Palabra contagia a las personas y las lleva a escuchar a Jesucristo, a creer en Él como su salvador, a reconocerlo como quien da pleno significado a su vida y a seguir sus pasos (Cf. Aparecida 279).

ANIMADOR

Ahora, hermanos y hermanas, es el momento de compartir lo que el Señor a la luz de la lectura y en el contexto de lo que el texto me indica. Con los compañeros más cercanos comentemos los frutos que hemos obtenido en esta lectura orante de la Palabra de Dios (5 minutos).

TERCER MOMENTO
ORATIO
¿Qué le digo a Dios desde el interior de mi corazón?

ANIMADOR

La oración es provocada por la meditación en actitud silenciosa y de adoración al Señor y en oración entran en juego el corazón y los sentimientos. En voz alta, de manera espontánea, todos formulemos y expresemos una oración, podemos ayudarnos de lo siguiente:

  • ¿Hacemos nuestras las enseñanzas de Jesús?
  • ¿Nos presentamos en actitud de discípulos?
  • ¿Nos esforzamos por recibir y dar una formación integral?
  • ¿Participo con alegría en la escuela de Jesús?
  • ¿Nos dejamos instruir por Jesús?
  • ¿Nos dejamos instruir por los espejismos del mundo?

Respondamos a estos cuestionamientos. También podemos ayudarnos de oraciones que ya existen: algún salmo, alguna acción de gracias, alabanza, un canto etcétera.

CUARTO MOMENTO
CONTEMPLATIO-ACTIO
¿A qué me comprometo?

Ahora nos sumergimos en el interior de los acontecimientos, en diálogo íntimo y personal con Dios, para descubrir y saborear en ellos la presencia activa y creadora de la Palabra de Dios y a comprometerse con el proceso transformador de nuestra realidad. No es evasión sino ir al compromiso. Guarda esta experiencia de fe en tu mente y en tu corazón. Deja que el Señor te siga hablando, pregúntate: ¿Soy luz para mis hermanos? Como consecuencia de todo lo anterior, surge en nosotros una actitud que nos lleva a traducir todo esto en servicio. Puedes preguntarte: ¿A qué me comprometo para conocer y vivir el Reino de Dios? Comparte con los demás tus decisiones, da gloria d Dios por lo que te ha concedido vivir en esta experiencia de fe, amor y fraternidad. Concluyamos nuestra Lectio Divina con el canto siguiente:

MIENTRAS TENGA YO UNA VOZ
(Rom 10, 9)

Mientras tenga yo una voz para cantar, al Señor elevo mi canción.
Al nacer el sol, al anochecer, al Señor por siempre alabaré.

Santo es el Señor, ¡Aleluya! Hace maravillas en el mundo, hoy.
Me dio nueva vida, ¡Aleluya! Construyendo el Reino de Él estoy.

¿Quieres tú también alabar a nuestro Dios?, ven, acude pronto hermano aquí.
Acepta Jesús como único Señor, dejando que te transforme a ti.

ORACIÓN DE UN DISCÍPULO

Jesús mío: Soy tu discípulo.
Y te hablo porque día a día,
instante a instante,
me doy cuenta mejor
de cuanto amor hacía falta
para hacerme tu discípulo.

Te hablo porque sé, gracias a tu palabra,
que mentiría si te dijera que te amo
y no amara a tantas personas
a quienes me has obsequiado
como hermanos.

¡Que los ame de verdad,
y no sólo con palabras,
como sé muy bien
que Tú los has amado!

Maestro:
Mueve mi corazón y mi lengua
para que quiera llamarte siempre
¡Mi Maestro!
Amén.

 

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