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FORMACIÓN INICIAL
QUÉ ES, SUS EXIGENCIAS Y ALGUNOS CÓMOS


Buenas noches.

Hay palabras que el padre (Arturo Barranco Cruz) usó y recordó lo que dijo, el Santo Padre, con otras palabas muy parecidas. Ha habido comentarios de un congreso eclesial que hubo en la Diócesis de Roma, en 1995, donde el Papa Benedicto XVI hablaba de que la formación de la fe debía tomar en cuenta la fuente que casi siempre recibía el bautizado de la familia y algunos comentaristas al hablar de la fuente, lo expresaban: es necesario tomar en cuenta los condimentos que trae de la familia, para ahí iniciar, continuar o como decía el padre, acompañar eso que ya viene de la familia, porque la familia, nos decía él, le da la tierrita sobre la cual se pondrá el cimiento.

Pero la tierrita puede ser tepecatosa, puede ser lodo, puede ser pantanosa, tiene uno que observar qué trae ahí, antes de yo poner la primera tierra. A mí me toca decir algunos “cómos”; la tierrita, dice el Papa el inicio, la fuente de donde brota para que así acompañemos, de tal manera que vamos a empezar con algunos “cómos” que sugiere Aparecida, son alrededor de diez. Por cuestión de tiempo, yo les hablaré de tres.

Vamos a empezar con el primero, hay familias de nuestro medio, de nuestra Arquidiócesis que traen esa mezcla que llamamos religiosidad popular, la religiosidad popular tiene seis componentes. Las religiones autóctonas de nuestro medio, las citan, las religiones a que se refieren, las africanas, también traen las verdades del año 1500 y 1600, no las nuevas, las de entonces.

También tienen religiosidades que trajeron los frailes que eran de Sevilla y también religiosidades que trajeron los conquistadores que Extremadura, del grupo de Madrid y finalmente, no en vano los 700 años que estuvieron bajo dominio árabe, ahí también hay huellas.

En este sentido veremos ejemplos, pongamos uno primero, veamos el vía crucis. Nuestros antepasados creían que así se creó el hombre, se pinchó Quetzalcóatl, cayó sangrita en la tierra y ésta quedó embarazada. En toda América es la misma creencia y en cada pueblo le llaman de distinta forma a Quetzalcóatl.

Empezaron a salir de la tierra los seres humanos, hay códices que así lo dibujan; también hay algo de sangrado de donde salió la misma vida, los seres humanos, por ejemplo la ceiba allá por Tabasco, Campeche para tener vida y de esta manera no sólo se creó el hombre sino también el maíz, gracias a él nació el maíz.

Y de esta manera, comprendamos que a nuestro pueblo le gusta mucho sangrar, todo mundo, aunque no sepa, quiere sangrar, a veces se ponen nopales, se golpean la espalda, bailan hasta sangrar, porque en el fondo quieren ayudarle. Repito, no se sabe por qué  lo hacen.

Es ahí cuando llegan Cristos a América, todos son sangrantes y nos gustaron mucho, porque era parte de nosotros, como que no nos llena un Cristo limpio, todo lo que sea sangrante es precioso para nosotros.

Hay familias que recibieron esto desde chiquitos, iban con su papá a Iztapalapa cada viernes santo, los veían danzar y lo que más nos gustó fue la costumbre que nos dio un fraile franciscano, allá por Colombia, por Guatemala, que fue sacar a Cristo por las calles, allá por los años mil quinientos treinta y tantos, cuarenta y tantos, y a la gente le gustaba porque era una persona que sangraba, incluso pasaba por nuestra calle, imagínense, en el fondo algo los hacía felices por la creencia de que, si pasaba la sangre iban a tener buena cosecha, por eso las mamás o algunas de ellas, casi siempre la vamos a ver como un niño en los brazos, uno se los quiere quitar porque casi se están desmayando y ellas no quieren,  porque lo vieron.

Por eso para nuestro pueblo el viernes santo es el gran día, el viernes santo termina la semana santa para este grupo de católicos, ya no hay Pascua, razones hay varias, pero sepan que ese día termina la semana santa, es herencia.

Vamos a ver otro ejemplo. Cuando alguien se muere. Nosotros nos dormíamos en petates, cuando nos moríamos, lo único que hacían era envolvernos en el petate y tranquilamente nos llevaban a quemar. Hoy todavía usamos la expresión: ¿Ya se petateó? No, todavía no se muere.

Ustedes ven que la gente tiene la costumbre de traer, si ya no las cenizas, sí cal o tierrita a su casa durante nueve días y la ponen como una cruz, indicando los pasos de ellos, ahora sí que pasamos por el estrecho de Bering y el sol siempre corre de Este a Oeste, porque en la muerte se da la unión de esos dos, ustedes saben que para este grupo de tierrita, los nueve días son sagrados; preguntan cuándo se empiezan a contar los nueve días, es importantísimo y van al templo, porque el noveno día debe haber una misa, a su muerto le ponen la flor más parecida al sol, el cempasúchil, porque tienen vida para sus muertos.

Decían que el número 1 era el cielo, el 2 era la tierra y el 3 era el aire, entre más aire era más fácil la pasada, de ahí el día noveno. Vemos que hasta escogen padrinos para recoger la cruz, un recogedor nuevo. No hay que olvidar que los frailes llegan con las verdades de los novísimos: muerte, juicio, cielo, infierno, purgatorio y limbo.

La gente sigue esperando a los vivos que regresan el día primero de noviembre. Este grupo tiene un calendario, lo debemos tener muy en cuenta, es un calendario anual; la gran fiesta que para nosotros es la Pascua, para ellos es la fiesta patronal, ahí está lo máximo de su alegría. Casi cada mes tienen algo que recordar: el miércoles de ceniza, las velas, el pan bendito, el vía crucis.

Tienen su propio calendario donde se inicia, se va poniendo el cimiento en esa tierrita, porque si uno les dice otra cosa, lo escuchan a uno, pero ya no regresan. También hay calendario mensual, aquí en el Distrito Federal el 28 de cada mes es el día de San Judas. Ya llegará el de San Charbet, a ver qué día nos lo ponen, tiene su altar en la familia, uno le dice al que vende: oiga, ese ya no es santo; no, pero usted me lo bendice.

En este aspecto hay otros santos del año, ahí tienen algunos (en las diapositivas del PowerPoint), ciertamente es su relación con Dios, desde su tierrita, desde su cimiento. Ahí ven ustedes las citas de Aparecida, no me quiero extender, pero Aparecida dice: “aguas”. Aquí hay varios carteles que valoran a este grupo de personas, a este grupo de católicos, su kerigma está en las imágenes, se les quedan viendo que uno se pregunta, ¿qué le verán?, no les dan la espalda, soban su vestido y se lo untan, se lo besan, se beben el agua, la tierrita; esta gente tiene el kerigma, lo que pasa es que no le he completado lo que cree en esta imagen, no le he explicado sus signos, ni siquiera las que atraviesan su corazón y el dolor de esa madre, pero ahí está el kerigma.

Lo mismo, tenemos a Guadalupe, que ya la conocemos más y simplemente la señalo con la cantidad de símbolos; ustedes ven que en la Villa hay una explicación de todos los símbolos posibles, ahí tienen la imagen, es un kerigma simbólico.

No es verbal, es simbólico, son puros objetos sensibles lo que tiene ese santo, el santo patrono (imagen de san Juan Bautista), su dedito, el cordero, esa manera de vestir, el tener una jicarita para bautizar; ahí está un kerigma que necesita una formación inicial que lo complemente.

¿Cómo se forma a esta gente?, como conserva su kerigma en objetos, ahí tienen una lista (agua, luz de veladora, imagen, caminar, rodillas, sangre, sobarse…), les da un significado sagrado, ya es católico.

¿Cómo acompañar?

Miren, básicamente hay dos caminos, juntar a los que llevan adelante esta religiosidad, en primer lugar a las rezanderas, a los encargados de ermitas, a los que organizan peregrinaciones, a los que tienen a su cargo una imagen que visita las casas. Detectar quiénes son, ganárselos, porque están ciscados por nosotros. Una vez que se les gana, reconocer su trabajo, ya son misioneros, aunque no lo sepan.

Segundo camino, si no se saben el calendario de religiosidad popular, si no hay rezanderas, invita a gente, que como ustedes dijeron, recibe cada ocho días una formación inicial en la homilía para que vaya al mundo de ellos, que vayan comprendiendo el lenguaje que ellos hablan, aunque siguieran con nuestro kerigma verbal, no se espantan, tienen que partir de ellos, como dijo el Papa, tienes que partir de la fuentecita que salió de la familia y ahí empieza a acompañar, a entubar el agua, entuba agua, no quieras echarle mezcla.

En ese sentido hay un molde para hacer la formación inicial con ellos, un molde donde el símbolo se coloca al final, porque es lo más importante que esa gente realiza. En ese molde, uno va poco a poco a través de la rezandera, través de la encargado de la ermita, lógico, son opciones, ellos ya convocaron, pues es uno de los grupos, los catequistas de la religiosidad popular, los catequistas que hablan ese lenguaje, que ya los tiene la gente, pero a veces los pobres andan todos perdidos; en ese sentido es un filón, ellos van iniciando a su gente alrededor de una ermita y, como es todo un calendario, no se imaginan cómo se hace el proceso y, van acompañándose con mi fe.

Vamos a otro cómo que sugiere Aparecida, que es con relación a adentrar a los alejados. Los pocos que entran a casa de alejados son los MESAC, los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión, porque este tipo de gente no lo dobla la religiosidad, no lo dobla el kerigma que yo les anuncio, lo único que les quita lo agrio es el sufrimiento, el dolor, la pena de un ser querido, la abuelita, mamá, que están en un proceso terminal de enfermedad, que de estar sufrimiento mucho. Eso sí despierta el sentido religioso en gente no practicante y ahí está entrando el MESAC.

¿Qué se le sugiere la MESAC?, que es el único que entra a ese mundo, que le abren la puerta con confianza, es el único que entra al corazón de una familia, el dolor es una situación límite que despierta el sentido religioso en otro grupo de gente no practicante y alejada de la Iglesia.

¿Qué es lo que está sufriendo tanto el enfermo como la familia?, ahí tienen una serie de situaciones: soledad, Abandono, Marginación, Falta de higiene, depresión, el enfermo que dice soy un estorbo, la familia que dice que ya chochea; y el MESAC ha escuchado la experiencia de dolor, ve cómo tienen a la mamá, que el hermano le trajo al papá y ya tiene aquí tres meses y a ver si lo regresa en un taxi; va escuchando el dolor, en lugar de ser el enfermo una posibilidad de encuentro con Dios y con la familia, está destrozándoles.

Entonces, hay que reconocer que el enfermo está más cerca de Dios que la familia, de aquí de asumir el mensaje a los familiares sanos y hacerlos a ellos objeto de su presencia, el enfermo es el motivo, la oportunidad de la Buena Nueva para los que se dicen sanos. El enfermo no es sólo su objetivo, más bien es un instrumento que Dios pone en su camino para evangelizar a los sanos, es un puente, es una puerta de salvación para los familiares, que a veces, desgraciadamente, parece que quieren condenarse por su enfermo.

Aprovechando que te abrieron la puerta, acuérdate del primer paso de la iniciación cristiana, se simpático, causa buena impresión, buen impacto, buena fama, hombre, qué te cuesta, si abre la puerta quien está cuidando al enfermo y dice: ahí está; y ella se va para otro lado, ni siquiera te acompaña con el enfermo; el MESAC se pregunta que qué hace con el enfermo, pues le hace las tres lecturas y se va a misa, ¿no?

En lugar de eso, el MESAC se va por la sala, oye fulanita, ¿qué haces? Aquí, lavando los trastes. ¿Te ayudo? Se los seco. Está siendo atento. Empieza a hacer del sano su destinatario. Se han dado casos en la Arquidiócesis en que la familia le pide al MESAC que si puede estar por la noche, cuando esté completa la familia. ¿Por qué?, porque ya se les dijo que se quedaran, que pueden participar con el enfermo.

Puede comentar, por ejemplo: fíjense que iba caminando y me encontré esta parte del Eclesiástico: el que honra a sus padres, o, hijo no abandones a tus padres en la ancianidad; así es la reunión, cuando empieza por un sano que vive al lado de un enfermo. Así que es de manera informal la reunión de iniciación, imagínense a un MESAC que visite ocho enfermos cada domingo, o algún MESAC que atienda a tres por semana.

También tiene su molde, no podemos decir que es el mismo molde de religiosidad popular: Presenta un hecho de vida que tenga relación con el enfermo, pues la persona está definiendo su conversión, pregúntale qué le dice la historieta, léele una estrofa de la Biblia o una parte pequeña del catecismo católico, chico, no algo grande, porque si no se pone a dormir, al otro día se te esconde, tiene que ser gradual.

Ya les decía que hay familias que cambian a otra hora, porque sienten que lo que están hablando, le sirve al resto de los integrantes.

Ahí tienen en breve parte de Isaías, donde de veras se les podría aplicar a los MESAC, que son robles victoriosos en las familias, porque van a aliviar el dolor y la pena.

Por último, tercero, ahí aparecen unos textos de Aparecida, donde se insiste que los principales catequistas son los papás y las mamás. Se trata que desde la catequesis de niños lleguemos a los papás, de alguna forma hacerlos catequistas. La condición básica y ahí empieza la conversión del sacerdote, es que la preparación la haga por lo menos por un año, no en quince días, ni en tres meses.

Pregunten a los catequistas que quién quiere hacer un grupo de niños en la calle donde vive, no van a querer todos, pero siempre hay alguien dispuesto, ya hay alguien misionero dentro de los discípulos que están haciendo su trabajo loable cada semana. El catequista de niños trae una semilla misionera, como no tienen idea.

El catequista que sale, hace lo que ya todos sabemos: tocar puertas, mandar avisos y visitar a los papás. El día que se cita a los papás, después de estar un tiempo en la calle con un grupo de niños, les presenta que él o ella está solo, que si no le ayudan; somos de la misma calle, de la misma unidad habitacional, del mismo condominio, de la misma ciudad perdida, son sus hijos, no es lo indeterminado de un grupo, ahí ven caras conocidas que son las de sus hijos; se prestan con más facilidad.

Aquí tienen citas de Aparecida, donde dice que los padres son los primeros catequistas de sus hijos. La familia está llamada a introducir a los hijos en el camino de la iniciación cristiana.  La catequesis familiar forma a papás, jóvenes y niños. “En la familia es donde se transmiten los rudimentos de la fe”. “Las familias cristianas constituyen una fuente decisiva para la educación de la fe”, lo mencionaba el Papa Benedicto.

Ya reunidos los papás, preguntarles que si podrían ellos preparar el tema y dárselo a sus hijos en su casa. Claro que los papás se van a resistir: ¿qué, ya se murió Pachita? Insistirles que son sus hijos, que quieren ustedes darles el mejor de los servicios. Los papás escogen día y hora de su reunión en su propia calle, condominio o lo que sea, alguien presta su casa y que les digan a los que no vinieron cuándo va a empezar la reunión de papás y mamás. Como siempre, quienes más asisten son las mamás.

Siempre se les da un tema adelantado, pero es un tema de adultos para adultos; en ese sentido no es infantil el tema; el papá tiene por anticipado la reunión que se la pasa a su hijo en la semana. Son temas de la vida familiar, sus temas son de adulto, son temas para la vida, entre los cuales, parte de la vida de este primer año tal vez sea la confirmación, en fin, ya se irá buscando el culmen de cada año, pero la idea es que también entre la vida que se vive en familia.

Cuando el niño va de regreso, después de que el papá trabajó con él en la semana, va con su catequista de niños, éste le revisa cómo le fue con sus papás, qué le dijeron; el catequista insiste poco a poco a los papás para que tengan una siguiente reunión; así descubrirán los papás esa situación, que es necesario que les hablen a sus hijos de Dios, no sólo de otras cosas.

Los catequistas se siguen reuniendo, unos trabajan fuera, otros trabajan dentro; que todos vean que su parroquia es misionera y es evangelizadora y, sepan que sí se contagian los que están adentro al escuchar la manera como ven que sus hermanos de afuera están trabajando.

Uno ve cómo salen los catequistas y reparten horarios, qué semilla misionera tienen estos catequistas que vale la pena incrementar.

Es otro molde, en el que el papá parte de un tema de vida, dialoga sobre él, se ilumina con la doctrina, sea un texto del catecismo, sea la Palabra de Dios, sea un documento del Papa y continúa la reunión con un compromiso, con una idea central que se quede para memorizar, la oración y el canto.

Y luego el nueve es: mira, de todo esto, le vas a hablar a tu hijo durante la semana y con él vas a hacer esta otra cosa. Si el papá es creativo va a decir: ¿Por qué no le damos también esto?, o, ¿por qué no le digo esto también?, y, ¿por qué no hago esto otro con él?

Lógico que el papá está basando su reunión, les vuelvo a decir, no reunido el papá en la mesa, su esposa en la silla, a la izquierda su niño; no, no, no, la mamá está planchando. Son reuniones de un alejado, no esperemos que el papá llegue y les diga: hijos, vamos a hacer la reunión de catequesis; es la reunión de un alejado que poco interés tiene en eso, ¿por qué?, porque se le dice que tiene que venir, pero poco a poco Dios hace su trabajo y lo va a cambiar.

Y al final, cuando hacen ustedes la reunión con los papás y ante el Santísimo dice lo que le sirvió de esa experiencia, de seguir un poco a Cristo desde la situación de un acto que para él era socioreligioso, porque el restaurant estaba en frente del templo, por eso lo hizo ahí, porque ya necesitaba un compadre que era su jefe, ya lo vino a ascender; tantos motivos que trae el alejado; y como su hijo todavía está en espera de esa Comunión tenemos un año para iniciarlo y que se nos quede.

Y al final, cuando ante el Santísimo cuenta su experiencia de conversión, a la salida se les dice, bueno, el que quiera seguir a Dios, el que quiera regresar después de esta  preparación de un año, dígalo, si no, hasta luego. Hay quien dice adiós. Pues tienen mes y medio para trabajarlo para que regrese.

Este es el círculo que para uno como presbítero, también es su conversión. Uno se une a los catequistas de papás, en el dos el papá trabaja en su casa, etcétera.

Les quería comentar estos tres “cómos” y volver al principio. La formación inicial es acompañar, es poner cimientos pero sobre tierras concretas que ya como fuente salieron, qué quisiera uno que toda la agüita fuera transparente. Hay agua que sale no sólo sucia, sino contaminada, pero es agua; hay agua que la gente se la toma en la vida diaria y que hacen el esfuerzo por colarla con el pañuelo y queda negro el pañuelo; métele parchecito para que no quede y no digas, no sirve esa agua. Es el agua que trae desde abajo, la vida espiritual de esa familia, y como eso, se puede hablar del colegio, de los que traen otro sentido de vivir y la idea es que yo creo que la formación inicial se da en las parroquias.

Pero no sólo, como decía el padre Jesús al principio, de una manera, hay pluralidad, porque el agua que brota, es distinta.

Gracias.

Pbro. Benjamín Bravo Pérez
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