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LECTIO ANEXA A DOCUMENTO DE COSULTA


Lectio Divina

Lectio Divina para acompañar la consulta
hacia La XIV Asamblea
Diocesana

314 Tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido. 15 Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien. 41 Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino: 2 proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar. 3 Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros 4 que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas. 5 Tú, en cambio, vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio.

2 Tim 3, 14—4, 5

GUÍA:

En su segunda carta a Timoteo san Pablo le indica cuál ha de ser el fundamento de su formación y la importancia de conocer a fondo los contenidos de la fe para llevar a cabo la evangelización. Nos ponemos en la presencia de Dios, disponiendo la mente y el corazón para que Dios nos hable de Él y nosotros lo conozcamos y, al mismo tiempo, conozcamos también su voluntad por medio del texto sagrado que contiene su Palabra. Para crear este ambiente de oración cantamos:

“Tu Palabra me da vida”

Lectura:

Un lector lee texto: 2 Tm 3,144,5.

GUÍA:

Podemos leer nuevamente el texto individualmente buscando, en este momento, entender qué dice el texto inspirado, sin mezclar en él nuestras ideas. Se trata de ver el texto con la mayor objetividad posible. Nos podemos hacer las siguientes preguntas:¿qué dice el texto? ¿Quién habla y a quién le habla? ¿Cuál es el tema o los temas principales del texto? ¿Cómo se relacionan entre sí esos temas?

Una vez que participan los miembros el grupo, el que coordina puede resumir el mensaje de la siguiente manera:

GUÍA:

San Pablo, preocupado por una genuina predicación del Evangelio, parte de la certeza de que para transmitir a los demás el mensaje revelado en Jesucristo, Timoteo, su discípulo, tiene a la mano la Sagrada Escritura, inspirada por Dios y, que aprendió desde niño. En ella se ha de apoyar, en primer lugar, para toda actividad pastoral que ha de llevar a cabo con empeño y dedicación incluso soportando sufrimientos.

Meditación

GUÍA: Una vez que hemos comprendido que dice el texto en sí mismo, podemos leer nuevamente el texto y ahora nos preguntamos: ¿Qué nos dice el texto? ¿Cómo ilumina nuestra actividad apostólica? ¿Cuándo, cómo y dónde aprendemos la Palabra de Dios? ¿Qué pasa cuando no estamos atentos y no abrimos el corazón y la mente a la Palabra tal como nos la enseña la Iglesia? ¿Cómo incide este mensaje en la necesidad de formarnos para la misión que se nos encomienda?

Si es conveniente, se deja un tiempo para oír las aportaciones de los participantes y, se puede resumir lo dicho con las siguientes palabras:

GUÍA: De nuestra reflexión, no olvidemos los siguientes elementos:

  • En toda actividad misionera debemos partir siempre de la Palabra de Dios contenida en los textos sagrados;
  • Ella debe ser la fuente principal de nuestra actividad apostólica, cualquiera que ella sea;
  • De esto se desprende la necesidad de dedicarnos, con mucha paciencia, tiempo y esfuerzo a conocer la Palabra, mediante el estudio y la reflexión, así como encontrar un tiempo para la oración.
  • Es muy importante ser fiel a lo que aprendimos pues es básicamente la predicación apostólica desarrollada y explicada por el magisterio de la Iglesia.
  • No podemos olvidar que estudio, meditación y oración son indispensables para un encuentro personal con la Palabra y, a través de ella, con Dios en Cristo mismo.
  • Hemos de tener presente que lo que enseñamos no son ideas que aprendemos de memoria y simplemente repetimos, sino que es un testimonio que se funda en la experiencia de vida: un encuentro vivo con Cristo a través de la Palabra.

GUÍA. Si se ve conveniente, se hace la siguiente monición:

Después de escuchar individual y comunitariamente, con devoción y gratitud lo que Dios nos dice, le hablamos ahora nosotros en la oración que hacemos, primero individualmente y en silencio, para después expresar libremente nuestra oración y en voz alta le damos gracias, lo alabamos, le pedimos su perdón y su auxilio para acoger en la vida y en la práctica lo que Él nos expresa como voluntad suya.

El coordinador puede concluir integrando las diversas aportaciones a la oración o diciendo algo como esto:

ORACIÓN. "Gracias Padre, porque nos revelas el misterio de tu ser y tu voluntad de salvarnos por la fe en tu Hijo que nos has enviado para darte a conocer. Ayúdanos enviándonos tu Espíritu para que nos confirme en lo que Cristo nos ha enseñado; para que seamos perseverantes en el estudio, en la reflexión, en la oración y en la práctica de la Palabra, siendo testigos y no maestros, cuando anunciamos la Buena Nueva a nuestros hermanos".

Finalmente, se invita a todos los participantes a hacer un compromiso y si se ve oportuno, pide que algunos lo puedan compartir.

Se puede terminar con el siguiente canto:
“Por ti, mi Dios, cantando voy…”


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