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ORACIÓN FINAL — VIERNES


Canto

Guía: Nuestra firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe (DA 365).

Asamblea: Señor, renueva nuestro compromiso misionero.

Guía: La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir "lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias" (Ap 2, 29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta (DA 366).

Asamblea: Señor, concédenos un verdadero espíritu de conversión personal.

Guía: La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. Su vida acontece en contextos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones sociales y culturales representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia en su misión de construir el Reino de Dios. De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales (DA 367).

Asamblea: Señor, permítenos conocer nuestra realidad social para transformarla con tu Espíritu.

Guía: La conversión de los pastores nos lleva también a vivir y promover una espiritualidad de comunión y participación, "proponiéndola como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades". La conversión pastoral requiere que las comunidades eclesiales sean comunidades de discípulos misioneros en torno a Jesucristo, Maestro y Pastor. De allí, nace la actitud de apertura, de diálogo y disponibilidad para promover la corresponsabilidad y participación efectiva de todos los fieles en la vida de las comunidades cristianas. Hoy, más que nunca, el testimonio de comunión eclesial y la santidad son una urgencia pastoral. La programación pastoral ha de inspirarse en el mandamiento nuevo del amor (Cf. Jn 13, 35; DA 368).

Asamblea: Señor, ilumina a nuestros pastores, para que juntos generemos una espiritualidad de comunión y participación.

Guía : La Familia es el lugar privilegiado de la formación inicial; juntos oremos por las familias.

Asamblea

Dios nuestro, Trinidad indivisible,
tú creaste al ser humano "a tu imagen y semejanza"
y lo formaste admirablemente como varón y mujer
para que, unidos y en colaboración recíproca en el amor,
cumplieran tu proyecto de "ser fecundos y dominar la tierra".
 
Te pedimos por todas nuestras familias
para que, encontrando en ti su modelo e inspiración inicial,
que se manifiesta plenamente en la Sagrada Familia de Nazaret,
puedan vivir los valores humanos y cristianos
que son necesarios para consolidar y sostener la vivencia del amor
y sean fundamento para una construcción más humana
y cristiana de nuestra sociedad.
 
Te lo pedimos por intercesión de María,
Nuestra Madre y de San José.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Guía: Bendigamos al Señor.

Asamblea: Demos gracias a Dios.