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RESULTADOS DE LA CONSULTA


FORMACIÓN INICIAL

I. IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN INICIAL

1. La formación inicial es el comienzo, principio, causa, esbozo y raíz para tener nuestro encuentro con Cristo; es el anuncio gozoso de la salvación traída por Jesucristo y el anuncio del Reino de Dios.

2. Sin este encuentro personal con Cristo vivo y con la Virgen María, nuestra formación no tendrá bases sólidas para iniciar una conversión personal e iniciar un verdadero proceso de discipulado.

3. Esta etapa de la formación, la evangelización fundamental, acompaña a los bautizados en su adhesión a Jesús mediante el anuncio Kerigmático, de manera sencilla, a través de la iniciación o reiniciación cristiana, para poner los cimientos de las de­más etapas de la formación y preparar su incorporación consciente a una pequeña comunidad dentro de la gran comunidad cristiana.

4. A una gran parte de nuestros agentes les faltan las bases de su formación, es decir, la formación inicial; esto nos ha llevado a vivir en un ambiente cultual y de sentido mágico.

5. Es importante que las celebraciones no se queden solamente en eventos sociales, que las homilías sean un medio más para la formación inicial y, por lo tanto, que se adapten a las circunstancias y formen e inviten a los fieles a seguirse formando en comunidad, que motive a iniciar el proceso de la formación.

6. Esta etapa de la formación también sirve para unificar el proceso de la formación para la misión de los agentes: discípulos misioneros en nuestra ciudad.

II. LA FORMACIÓN INICIAL ESTÁ PRESENTE EN LOS PLANES PASTORALES PARROQUIALES

7. En general, la formación inicial está contemplada en los planes pastorales de las parroquias y decanatos; no obstante, carece de planes definidos, lo que la hace deficiente, aunado a la poca continuidad cuando hay cambio de párroco.

8. En algunas comunidades, los párrocos no apoyan ni impulsan a la comunidad a dar este primer paso de la formación, hace falta que se ponga más cuidado en sus contenidos y se promueva.

9. Otro fenómeno muy recurrente es que, en algunos casos, quienes tienen una formación inicial creen que ya lo saben todo y se resisten a avanzar en el proceso de la formación; existe confusión al respecto de las etapas.

III. LAS ACCIONES Y LAS FORMAS MÁS FRECUENTES CON LAS QUE SE ATIENDE LA FORMACIÓN INICIAL EN LAS PARROQUIAS O COMUNIDADES Y SUS CONTENIDOS, MATERIALES O SUBSIDIOS QUE SE UTILIZAN

10. Las acciones más frecuentes con las que realiza la formación inicial son:

a) Pláticas con ocasión de los tiempos fuertes (Cuaresma, Semana Santa, Navidad, Adviento...).

b) Reuniones semanales con los grupos.

c) Pláticas para la preparación de los sacramentos.

d) En la preparación de algunas manifestaciones de Religiosidad Popular (fiesta patronal, celebraciones de algunos santos, virgen de Guadalupe...).

e) Semanas de formación: Familia, Juvenil, Pláticas cuaresmales.

f) El cuidado de los ministerios y apostolados.

g) Comunidades menores y comunidades eclesiales de base.

h) Cursos que se ofrecen en el Decanato.

i) Predicación en las misas.

j) Anuncio de los mercados.

k) Visiteo de las imágenes a los predios.

l) Rosario por los difuntos.

m) Reuniones específicas para la formación.

n) También se da al interior de los grupos y movimientos: Catequesis infantil, Grupos juveniles, Catequesis para la tercera edad, Escuela de pastoral, ...

11. En algunas parroquias se lleva a cabo dentro del proceso misionero, tal como lo establece la Arquidiócesis:

a) El equipo misionero parroquial visita los sectores, llevando el anuncio del Kerigma corto, invita a los vecinos a reunirse en una casa de oración cercana a su domicilio para convivir, conocerse e invitarlos al retiro de evangelización.

b) Se realiza el retiro de evangelización, donde nuevamente se anuncia el kerigma.

c) Después del retiro se forma una comunidad menor, donde se comienza con la formación inicial, a través del anuncio del kerigma largo, por medio de los pregones.

d) Se continúa con la reiniciación cristina a través del Camino de Emaús.

e) Después, con la catequesis de los tres ciclos litúrgicos:"Permanezcan en mi amor" (ciclo A), "Ustedes son mis amigos" (ciclo B), "Quédate con nosotros” (ciclo C). (Ésta última, como parte de la formación básica.

12. En las comunidades donde se lleva el proceso del SINE:

a) Se hace una misión intensiva cada año en los sectores de la Parroquia.

b) Se hace publicidad escrita para pegar en las calles donde se va a realizar la misión, se publicita que se está en misión intensiva en dicho sector durante un tiempo.

c) Se realiza el visiteo casa por casa, dando los puntos básicos del Kerigma e invitándolos a participar toda la semana en las casas de reunión, donde se les amplía el mensaje recibido en el visiteo.

d) Los que perseveran son invitados a un retiro de evangelización, donde renuevan su bautismo y confirmación.

e) Se organizan en pequeñas comunidades donde continúan su formación básica.

f) Los subsidios que se utilizan son los propios del SINE.

13. Los materiales y subsidios que generalmente se utilizan son:

a) La santa Biblia.

b) Catecismo de la Iglesia Católica.

c) Christifideles Laici.

d) Cartas Pastorales.

e) Documentos del magisterio de la Iglesia.

f) Documento de Aparecida de Brasil.

g) Libros editados por la Comisión de Catequesis de la Arquidiócesis de México.

h) Materiales, folletos y temas de la Arquidiócesis (folleto: "¿ya lo tienes tú?", pregones, camino de Emaús...

i) Materiales propios de las Vicarías

j) El misal, ...

IV. ACCIONES SUGERIDAS PARA ATENDER A LAS PERSONAS QUE BUSCAN O NECESITAN ESTA FORMACIÓN

14. Que todas las parroquias lleven el Proyecto Evangelizador Misionero para que no haya confusión en las etapas de la formación.

15. Escuchar las inquietudes de los hermanos que se encuentran alejados y estar dispuestos a acompañarlos en el proceso de formación.

16. Conocer las diferentes realidades y adaptarse a ellas. Ofrecer a la comunidad en general encuentros, meditación de la Palabra de Dios, retiros.

17. Tener "casas abiertas" a donde se pueda enviar a las personas que manifiesten el deseo de la experiencia del encuentro con Cristo y, de un acercamiento a la Iglesia.

18. Tener un equipo mínimo de dos personas que tengan un programa temático que les ayude a irlos interiorizando en el conocimiento de Dios, de Jesús, del Espíritu Santo, de la iglesia...

19. Animar a la comunidad a participar más comprometidamente. Promover las casas de reunión en los sectores parroquiales (pequeñas comunidades).

20. Salir al encuentro de las personas, haciendo visiteos y tener una cercanía permanente con ellas.

21. Convocar para la iniciación, invitando a toda la comunidad a que se acerque y, organizar reuniones para este fin, pláticas, paseos, etc., haciendo difusión a través de carteles y otros medios en todos los sectores parroquiales.

22. Contar con un plan de formación bien definido que permita establecer el perfil del agente.

23. Tener una definición común en la Arquidiócesis de los términos utilizados (formación sistemática, formación integral, etapas de la formación...).

24.Que los pastores se comprometan y den una atención personal a los fieles que asisten a las ceremonias para involucrarlos en el proceso de formación.

25. Las homilías dominicales deben estar mejor preparadas, trasmiti­das con claridad y entusiasmo. Llamar la atención de los alejados y motivarlos con testimonios cristianos de parte de los sacerdotes y de los laicos comprometidos.

26. Que exista un equipo (o ministerio) de acogida en las comunidades, para crear un ambiente agradable a las personas que se acercan por primera vez.

27. Integrar a los grupos y movimientos parroquiales que han permanecido ajenos al proceso evangelizador, para que sean misioneros desde su propio carisma.

28. La Basílica de Guadalupe, como una realidad muy particular, propone las siguientes acciones:

a) Hacer conciencia y dignificar nuestro llamado de vivir y servir en la tierra guadalupana.

b) No estamos en una parroquia, es un Santuario, por lo que los planes y modelos de formación deben ser muy específicos para este terreno de la pastoral y no sólo adaptarlos de modelos parroquiales.

c) En el atrio incrementar el acercamiento al peregrino.

d) Establecer módulos sacerdotales de atención a la gente.

e) Identificar cual es el kerigma guadalupano y difundirlo en trípticos, video y cursos.

f) Realizar una encuesta por departamentos y grupos de pastoral para ubicar necesidades.

g) Videos para iniciar actividades grupales.

h) Taller kerigmático.

V. CÓMO INTERVIENEN LOS OBISPOS, PRESBÍTEROS, RELIGIOSOS (AS) EN LA FORMACIÓN INICIAL

29. Recordar aquello en lo que se ha insistido en los últimos encuentros de Iglesia, que debemos de tomar conciencia que los agentes de pastoral somos todos los bautizados; por lo tanto, la participación en la formación compete a todos y en todos los ámbitos: obispos, presbíteros, religiosos, religiosas, diáconos permanentes, diáconos transitorios, laicos.

30. De los obispos:

a) Que se comprometan más en todo el proceso de formación.

b) Tengan una mayor cercanía con sus sacerdotes y con su comunidad.

c) Se comprometan más en la pastoral y no sólo en el gobierno.

d) Promuevan más la formación del clero.

e) Animen a su presbiterio para que éste valore y promueva la formación en sus comunidades.

31. Del obispo depende, en gran parte, el funcionamiento y los resulta­dos del proceso de formación; por eso, se debe hacer más presente en las comunidades más allá de los actos de confirmación o fiestas patronales, para promover la formación, así como verificar su aplicación y seguimiento. El obispo debe hacer presencia con el fin de sentirlo más cerca.

32. De los presbíteros:

a) Que procuren permanentemente la formación de sus fieles en todas las etapas del proceso.

b) Estén al pendiente de que en todos los grupos de su comunidad se les esté dando la formación inicial.

c) Fortalezcan los lazos de fraternidad y colegialidad pastoral entre ellos mismos, para articular e impulsar planes comunes en los decanatos.

d) Valorar y promover la formación de los laicos.

e) Involucrar al consejo de pastoral en la elaboración de los planes de formación.

f) Eliminar el "burocratismo", "conformismo" y fama de "dinereros", ya que son actitudes nefastas y opuestas al ser del buen pastor y, sólo alejan más a la gente.

g) Salir de sí mismos, para con humildad, echar a andar la pastoral de conjunto, aunque sea en un mínimo.

h) Se necesita reflejar cada vez más su identidad de verdade­ros consagrados a Cristo Pastor; en ocasiones, su estilo de vida personal deja mucho que desear, algunos están más consagrados (esclavizados) a las cosas del mundo, que a la cura de las almas de las comunidades a su cargo.

i) Que den un testimonio de haber recibido el kerigma y vivir cristianamente.

j) También debe haber continuidad en los planes pastorales parroquiales. La experiencia dice que a la llegada de nuevo párroco, nuevo plan personal. Los intereses y necesidades de la comunidad quedan en segundo plano.

k) Los laicos se desconciertan por la diferencia de criterios y prácticas (litúrgicas, administrativas, pastorales) entre los sacerdotes (tanto en los decanatos como en las vicarías).

33. Religiosos(as), diáconos permanentes y transitorios, su participación es totalmente necesaria.

34. Subrayamos que en este proceso es indispensable el acuerdo y el compromiso de todos; darle seguimiento en las visitas pastorales del obispo, con una mirada más detenida, que refleje la realidad de cada parroquia, pues en las diversas reuniones en que hemos teni­do la oportunidad de participar nos damos cuenta de que hay mucha dispersión y falta de claridad en las diferentes etapas de formación.

VI. CÓMO INTERVIENEN LOS AGENTES DE PASTORAL LAICOS EN OFRECER Y PROMOVER ESTA FORMACIÓN EN SUS COMUNIDADES

35. Los laicos que han tenido un encuentro con Cristo vivo y, que ya están dentro del proceso de formación, deben asumir un rol de protagonistas, en el cual son, a la vez, discípulos y formadores en sus comunidades, viviendo su compromiso bautismal, capacitándose continua­mente y creciendo en la fuerza que les da el Espíritu.

36. Se sugiere que los laicos que han sido parte de esta formación, sean los responsables de la misma.

37. Debe considerarse lo siguiente:

a) Su formación debe ser integral, con espíritu de servicio y capacidad de transmitir el mensaje, de modo que produzca frutos y haga madurar el espíritu cristiano.

b) Vivir un compromiso personal.

c) Conocer el entorno y la realidad de la comunidad.

d) Enfocar la formación a dicha realidad, lo que permite que las personas se involucren más profundamente y se acerquen voluntariamente a Dios.

e) Formarse permanentemente.

f) Tener conocimiento de los planes de formación.

g) Intervenir a fondo, acompañando a los que se inician; promoviendo las actividades que se llevan a cabo para cumplir con el objetivo de esta formación.

h) Dar testimonio de compromiso, humildad y amor a Cristo y a los hermanos, propiciando la vida comunitaria.

i) Promover el trabajo a través de carteles, información verbal en Misa, trípticos, etc.

j) Saliendo de la Parroquia como Misioneros y en pequeños grupos detectar la realidad de la comunidad, descubriendo necesidades y actuando en consecuencia.

k) Detectando a personas (niños y adultos) que no hayan recibido algún sacramento y, como segundo paso, invitarlos a la Parroquia a que los atiendan sin el pago del estipendio correspondiente.

VII. CÓMO DEBEN COMPROMETERSE LOS SACERDOTES CON LA FORMACIÓN INICIAL EN SUS COMUNIDADES

38. Los sacerdotes deben comprometerse:

a) Con una mayor responsabilidad y corresponsabilidad.

b) Siendo más constantes.

c) Que hablen menos y trabajen más.

d) Preparando sus pláticas con anticipación.

e) Dejando a un lado la improvisación y los pretextos de falta de tiempo.

f) Que la vivencia de su ministerio sea siempre servir a su comunidad.

g) Visitando constantemente a los diferentes grupos y movimientos parroquiales y, guiarlos para la acción conjunta en la formación inicial.

h) Conviviendo con aquellas personas que se están formando inicialmente.

i) El sacerdote en su comunidad debe ser el primer convencido de la necesidad de formación de sus agentes y el que debe de darles los apoyos y el acompañamiento necesarios.

j) Conociendo su territorio parroquial, no sólo en el sentido geográfico, sino afectivo y pastoral, así como las necesidades del mismo, acercándose más a su comunidad.

k) Es importante que conozcan el lenguaje actual de sus comunidades para entender los retos y desafíos que se presentan en clave pastoral.

l) Trabajando organizadamente.

m) Apoyando con recursos, medios y subsidios, así como destinando el tiempo requerido para las actividades necesarias.

n) Promoviendo y apoyando con convicción los CEFALAE’s.

39. Para la Basílica de Guadalupe, el compromiso se debe manifestar:

a) Haciendo presencia en el atrio, dado bendiciones y comunican­do el Kerigma a los visitantes

b) Teniendo módulos sacerdotales de atención al peregrino.

c) Presencia sacerdotal - un asesor sacerdotal en cada departamento y grupo de pastoral.

d) Recordando la esencia de su ministerio: imagen de Cristo Buen Pastor.

VIII. OBSERVACIONES GENERALES

40. Que los sacerdotes reconozcan el esfuerzo que hacen los laicos, que se programen las actividades para que no se encimen , que haya comunicación oportuna y material adecuado.

41. Debe existir un compromiso de ambas partes, tanto del sacerdote como del laico y que estén dispuestos a dar esta formación inicial.

42. Más contacto con el obispo y visitas del sacerdote a los diferentes ministerios o servicios.

43. Adaptación de las catequesis para las comunidades de adolescentes y de jóvenes, matrimonios y/o familias.

44. Necesitamos que los grupos, movimientos y asociaciones estipulen en sus reglamentos y estatutos, su formación en consonancia o añadiendo el proyecto evangelizador misionero de la Arquidiócesis de México.

45. Es necesario se cuente con un material definitivo para los CEFA­LAE’s, ya déjense de experimentos.

46. Que la formación tenga continuidad y seguimiento.

47. Que la formación inicial no sólo sea una instrucción teórica, sino, que se viva mediante el trabajo y la integración en la comunidad.

48. Aumentar la integración de los grupos parroquiales en el trabajo comunitario para realmente dar testimonio de actitud cristiana, hacien­do reuniones con todos los agentes para que convivamos y trabajemos todos de acuerdo.

49. Utilizar los medios tecnológicos al alcance.

50. Que haya unidad de criterios entre las parroquias.

51. Que los sacerdotes dediquen mayor tiempo con y para su comunidad.

52. Elaborar planes más incluyentes, que consideren las necesidades de la población.

53. De manera corresponsable, el laico debe comprometerse a formarse.

54. Es necesario ser autocríticos y reconocer las fallas, para buscar soluciones.

55. El Documento de Aparecida nos da tips claros y que pueden ser efectivos, sobre todo, cuando nos habla del proceso de formación de los discípulos misioneros (DA 278).

56. Que se le dé mayor impulso a la formación inicial.

57. No bajar la guardia en todo lo que se ha logrado.

58. Trabajar unidos: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, laicos...

59. Que haya evaluaciones constantes, desde la Arquidiócesis, Vicarías, Decanatos...

FORMACIÓN BÁSICA

I. EXPERIENCIAS QUE SE TIENEN DE FORMACIÓN BÁSICA

60. En las parroquias que ejecutan el Proyecto Misionero Evangelizador, se tienen las siguientes experiencias: Catequesis de los tres ciclos litúrgicos: "Permanezcan en mi amor"(ciclo A), "Ustedes son mis amigos"(ciclo B), "Quédate con nosotros"(ciclo C). Catequesis gradual, sistemática e integral a los niños en edad preescolar hasta jóvenes de Bachillerato.

61. La formación básica se ha dejado a los CEFALAE’s, pero aún no se tiene claro el camino a seguir; no se ha podido llegar a las acciones específicas. Últimamente se ha insistido en las etapas de la formación, lo que empieza a clarificar la idea. Este mismo material de consulta nos puede ayudar a dar otros pasos.

62. Falta sistematización en la coordinación a nivel decanal en materia de formación básica de agentes, se carece de un diseño curricular común.

63. Existen cursos y seminarios de formación teológica, litúrgica y de oración, en algunas parroquias de manera ordinaria y en otras, durante los tiempos fuertes.

64. En algunas parroquias, la formación básica la reciben a través de los subsidios y apoyos que dan los grupos y movimientos, los cuales tienen su propio itinerario formativo que corresponde más o menos al proyecto arquidiocesano de formación y, sin embargo, es frecuente que por el afán de tener un mayor número de miembros, estos son aceptados como miembros activos aún si llegan sin la formación inicial, y por lo tanto, la formación que reciben no incide en sus vidas y quedan "vacunados" y ya nunca les interesará recibir la formación que se identifica como inicial.

65. Algunas comunidades religiosas llevan su formación con su propio material.

66. Se tiene también la experiencia en algunas comunidades, donde los agentes han recibido formación en diversas instituciones, lo que los ha llevado a una responsabilidad y un testimonio vivo de fe, por ejemplo la escuela de teología (Sedes Sapientiae), Instituto Newman, escuela de pastoral, colegio bíblico y los mismos CEFALAE’s.

67. La experiencia de las parroquias donde tienen como proceso el SINE, la desarrollan en los siguientes niveles:

1er nivel: Vida nueva. Seis bloques.
2° Nivel: Pueblo de Dios. Seis bloques.
3er Nivel: Seguimiento de Jesús. Seis bloques. (El proceso cuenta con 8 niveles, sin embargo, los tres primeros son los más importantes).

68. La experiencia con las CEB’s se lleva a cabo de la siguiente manera:

Primera etapa: seguimiento de Jesús. Los temas que la forman tienen como apoyo el Evangelio según San Marcos. A través de esta etapa se trata de propiciar en la gente un encuentro con la persona de Jesús que los lleve a una conversión personal dentro de un marco de experiencia comunitaria

69. Segunda etapa: Seguimiento de Jesús en comunidad. Estos temas se apoyan en el libro de los Hechos de los Apóstoles y algunas cartas de san Pablo. Por medio de esta etapa se quiere propiciar en la gente una conversión a lo comunitario, es decir, que sean y se sientan parte responsable y activa de una comunidad (Iglesia) y al mismo tiempo lo manifiesten así por medio de acciones comunitarias concretas.

70. Tercera etapa. Seguimiento de Jesús en Iglesia, aquí y ahora. A través de esta última etapa se quiere propiciar en la gente la conciencia de ser Comunidad Eclesial de Base en la realidad actual de la colonia, del país, mediante la conversión social en todas sus dimensiones: económica, política, cultural, educativa, familiar etc., que haga posible un auténtico compromiso histórico a la luz del Evangelio a favor de la extensión del Reino de Dios. El material de apoyo es diverso, de acuerdo al tema concreto que se esté viendo. Así por ejemplo será la Sagrada Escritura, los Documentos de la Iglesia etc.

71. Las experiencias que se tienen en la Basílica de Guadalupe son:

a) Los grupos apostólicos o de pastoral tienen formación básica, aunque muy aislada y se han intentado programas que han cambiado de acuerdo al coordinador, sin dar mucho fruto.

b) Se requiere de pautas o líneas de acción para lograr un temario uniforme para todos los grupos de pastoral del Santuario. La formación que se da es básicamente sobre el acontecimiento guadalupano.

c) Muchos de los agentes de pastoral que provienen de parroquias ya tienen esta formación básica. Los departamentos de empleados no cuentan con esta formación básica, sólo han asistido a pláticas, pequeños cursos sobre guadalupanismo, liturgia y, algunos aspectos de la fe.

72. Los elementos y contenidos doctrinales y pastorales que deben estudiarse en la Formación Básica en la Basílica son:

a) Introducción a la Biblia.

b) Cristología, eclesiología, mariología y pastoral, desde el nican mopohua.

c) Formación arquidiocesana especializada.

d) Simbología guadalupana.

e) Historia del recinto guadalupano y de los lugares más importantes del mismo.

f) Historia de la basílica.

g) Importancia de la liturgia en el santuario.

h) Catequesis fundamental —catequesis de la persona—.

i) Humanización de las personas y del servicio al peregrino.

j) Orientaciones basadas en el Catecismo de la Iglesia católica.

k) Conocimientos básicos para información al peregrino.

II. ¿CUANDO ALGUIEN RECIBE LA FORMACIÓN BÁSICA, HA CUBIERTO SUFICIENTEMENTE LA FORMACIÓN INICIAL? O, ¿NO SE TIENE EN CUENTA ESTA NECESIDAD?

73. En general se tiene en cuenta la necesidad de la formación inicial previa a la formación básica, sin embargo, no siempre se cubre o en el mejor de los casos, se recibe a la par. Se descubre esto, porque muchos de nuestros agentes de pastoral que ya llevan un proceso de formación básica no han entrado en un verdadero proceso de conversión, pues algunas personas entran directamente a la formación básica (Escuela de Pastoral, Adoración Nocturna) sin haber cubierto la formación inicial.

74. La formación inicial se reduce generalmente a algunas pláticas esporádicas y se deja esta formación a los movimientos y asociaciones, no hay claridad, pues en ciertas comunidades, a cualquier actividad se le llama formación.

75. Sin embargo, se ve la necesidad de que se lleve el proceso de manera gradual, pero en ocasiones, son los sacerdotes quienes piensan que es mucho tiempo el que se emplea en formación.

76. Si seguimos la lógica de las etapas de la formación (inicial-­básica-específica-permanente), se supone que quien recibe la formación básica, es porque ha cubierto suficientemente la formación inicial. Falta vincular de la formación inicial a la básica, de acuerdo a las necesidades de cada parroquia.

77. Los cursos que forman a los formadores les deben permitir, a éstos, motivar e incorporar a nuevas personas a los diferentes ministerios.

III. RELACIÓN ENTRE LA FORMACIÓN INICIAL Y LA FORMACIÓN BÁSICA

78. En la práctica no hay mucha relación, por el desconocimiento de los objetivos de dichas formaciones y por la falta de claridad en los sacerdotes. Sin un diseño curricular para los agentes, es difícil que se dé esta relación.

79. Al menos conceptualmente existe relación entre ambas, la formación inicial es la primera etapa del proceso de inserción en la comunidad parroquial, en ella se reafirma el enamoramiento inicial que surge del encuentro con Cristo y se busca consolidar dicho encuentro; la formación básica sirve para profundizar en el significado que tiene para la vida del discípulo el encuentro con Cristo, el compromiso de seguirlo, la conciencia de pertenencia a la Iglesia, las implicaciones de vivir en comunidad y el compromiso apostólico que llevará al formando en la etapa posterior, a un ministerio o acción apostólica específica. Por lo tanto, una es presupuesto de la otra, ya que se reafirma la continuidad en orden a los conocimientos, aunque en la práctica a veces no se cuida esta relación de continuidad.

80. Es claro para los sacerdotes que la formación inicial y básica, por muy buena que se pretenda ofrecer, también requiere complementación, maduración, seguimiento y proyección, reflejada en la formación especializada y en la permanente.

81. En la Basílica de Guadalupe, se manifiesta lo siguiente:

a) No existe continuidad en los cursos, hay repetición en los temas expuestos, no hay coherencia con el contexto del Santuario.

b) Por el horario de los empleados de Basílica, es difícil una continuidad.

c) A través de un diplomado externo a la Basílica, se da, pero no en el interior.

IV. DISTINTOS MEDIOS QUE SE TIENEN PARA LOGRAR LOS OTROS ASPECTOS DE LA FORMACIÓN

82. Formación humana y comunitaria:

a) Conferencias, talleres artesanales y artísticos, semanas culturales, seminarios, pláticas y cursos, impartidos por las diferentes instituciones formativas con que cuenta la Arquidiócesis.

b) Convivencias, paseos, reuniones festivas, kermeses que refuercen la espiritualidad de comunión.

c) Pláticas de superación personal, conferencias a personas de la tercera edad, atención en situaciones difíciles que demandan la solidaridad de la comunidad.

d) Encuentros de animación, favorecer el encuentro con la comunidad en las fiestas patronales.

e) Construir lazos más estrechos de relación interpersonal.

f) Utilizar los medios modernos para comunicarse con la comunidad a través de boletines electrónicos y páginas web.

g) Tomar muy en serio al momento de planear, la evangelización de las culturas.

83. En Basílica de Guadalupe, respecto a la formación humana y comunitaria:

a) Enseñar a ser humilde y con actitudes de servicio, desde los presbíteros hasta los empleados.

b) Curso de relaciones humanas.

d) DSI - Dignidad de la persona humana.

d) Selección de personal y de sacerdotes de acuerdo a un perfil del empleados y clero.

e) Adaptar cursos a horarios de los empleados.

f) Más convivencia entre departamentos y grupos de pastoral.

g) Curso de Primeros Auxilios.

h) Promover actividades para convivir.

84. Formación espiritual:

a) Ciclos de conferencias, cursos y retiros de oración, clases de Biblia, retiros y ejercicios cuaresmales, actos litúrgicos, celebraciones, tardes de reflexión, horas santas, santo rosario, jubileos para la fiesta patronal.

b) Talleres de Oración y vida, crecimiento en el testimonio cristiano, retiros para padres de familia.

c) Talleres de espiritualidad comunitaria y misionera.

d) Mayor conciencia en la recepción de los Sacramentos y la vida de oración.

e) Fomentar la Lectio Divina.

85. Formación pastoral y misionera:

a) Retiros EMP y EMD.

b) Reuniones de los Consejos Pastorales Vicarial, decanales y parroquiales.

c) Asambleas parroquia les.

d) Encuentros parroquiales.

e) Semanas de misionología.

f) A través del CEFALAE.

g) El apostolado.

h) La formación continua y a distancia (por explorar).

i) Experiencias de voluntariado.

j) Evangelización de las culturas.

k) Religiosidad popular.

86. Basílica de Guadalupe:

a) Mayor bondad y humildad de parte de los sacerdotes hacia los peregrinos y visitantes de la Basílica, somos el rostro dulce y amable de Santa María de Guadalupe.

b) Mayor formación pastoral - misionera a los sacerdotes, para salir hacia los peregrinos.

c) Promover que somos una comunidad laboral y pastoral.

87. Formación guadalupana:

a) Formación guadalupana debe estar presente y ser nuclear en todos los cursos, conferencias, retiros, a todos los niveles, en áreas de pastoral, grupos de pastoral y departamentos de empleados de la Basílica.

b) Formación guadalupana a los guías de turistas.

c) Integración de las agencias de viajes a la Pastoral de la INBG.

88. Formación sacramental y teológica:

a) La centralidad de la liturgia en el santuario.

b) La pneumatología y nuestra misión en el santuario.

c) La religiosidad y piedad popular y nuestras acciones sacramentales y pastorales en el santuario.

d) La predicación evangelizadora y catequística en las homilías, retiros y cursos.

V. EN NUESTRA EXPERIENCIA DIOCESANA DE LOS CEFALAE

89. A) FORTALEZAS

a) Que se proyecta una formación integral en beneficio de las parroquias, la participación activa y responsable de los laicos; la participación y compromiso de algunos sacerdotes; se encuentran y conviven muchos laicos de distintas parroquias.

b) La pluralidad de los participantes tanto ponentes como oyentes.

c) La participación de algunas religiosas ofreciendo sus instalaciones, sus conocimientos y su motivación.

d) Su existencia en algunos decanatos.

e) A pesar del descontrol arquidiocesano, sigan adelante.

f) Que en este momento son uno de los mejores vehículos de formación.

g) La constancia de los directivos y facilitadores a pesar de la poca asistencia.

h) El fomento e integración del ambiente comunitario parroquial.

i) Algunos egresados, ahora son formadores.

90. El CEFALAE es un regalo para el laico común, pues lo encuentra cercano a su domicilio; las cuotas que se piden son muy cómodas; los facilitadores en muchos casos, son laicos egresados del propio CEFALAE y por lo tanto, el lenguaje y terminología distan mucho de ser de seminario.

91. B) DEBILIDADES

a) Falta de preparación pedagógica y didáctica de algunos de los formadores.

b) El poco aprovechamiento y la inconstancia de algunos laicos y de algunos sacerdotes lleva a la deserción.

c) La poca exigencia ante una responsabilidad de esta magnitud por parte de quienes dirigen y de quienes asisten.

d) Los integrantes del CEFALAE no vienen de un mismo proceso de formación y algunos no han tenido una formación sistemática.

e) No se valoran y por lo tanto, hay poco acompañamiento por parte de algunos sacerdotes.

f) Algunas veces se les ve como "escuelitas" de teología de segunda.

g) Se quiere dar una formación seminarística e intelectual y no pastoral.

h) Todavía no es muy claro el proceso, no se ha llegado a las acciones específicas.

i) En cada centro se imparten las materias que quieren o pueden, no están del todo definidos, faltan criterios comunes en cuanto a la estructura académica y pedagógica.

j) Algunos párrocos y rectores, por falta de interés, no envían candidatos de sus comunidades al CEFALAE y, los que sí envían, jamás les dan acompañamiento, ni les dan espacios en sus parroquias para aplicar lo que han aprendido.

k) Las comisiones arquidiocesanas no apoyan ni se involucran en la formación de los CEFALAE’s.

92. Basílica de Guadalupe:

a) Se desconocen las acciones y cursos.

b) La temática está muy lejos de la realidad y del interés de los grupos.

c) Es un grupo elitista y cerrado, no acepta cambios.

d) Cursos muy elevados y nada prácticos para la vida cristiana.

e) Incompatibilidad con los horarios de los empleados de Basílica.

f) Formar capacitadores para los departamentos de la Basílica.

g) Mejorar e implementar una pedagogía, no de seminario o convento.

C) CÓMO SE RELACIONA EL "CURSO PROPEDÉUTICO"CON LA FORMACIÓN BÁSICA

93. Pocos lo conocen, por lo tanto, casi no se aplica. Debería de ser la puerta de entrada a la formación básica.

94. Se supone que el curso propedéutico es una especie de introducción o preparación para el CEFALAE y, que es parte de la formación incipiente o primera que se debe impartir en la parroquia para después lanzar a los laicos a otro ámbito, porque proporciona al agente las herramientas necesarias para poder asimilar adecuadamente los temas de los siguientes niveles.

VI. PASOS PARA SUPERAR LAS FALLAS QUE ENCONTRAMOS EN LA FORMACIÓN BÁSICA

95. Estamos en el proceso de clarificar cada una de las etapas que se han propuesto, si nos llegamos a poner de acuerdo en lo que sería la formación inicial, entonces podremos detectar las fallas que encontramos en la formación básica y, de esta manera, podremos pasar a la etapa siguiente, a la formación específica, para continuar con la permanente.

96. Es necesario seguir insistiendo a todos los bautizados en la necesidad de la formación integral, que los capacite para dar razones de su fe y los lleve a una vida cristiana que dé testimonio en la sociedad.

97. Caer en la cuenta de la necesidad de dedicar tiempo y recursos a dicha formación. Mayor compromiso de los sacerdotes. Crear sinergias.

98. Que se pongan de acuerdo los directivos a nivel arquidiocesano, para que no haya ofertas y contraofertas de materiales y, revisar los programas que se ofrecen en las distintas comisiones, porque algunos están desfasados de la realidad o de las necesidades concretas de las parroquias.

99. Que se adecue la formación de los CEFALAE’s a las necesidades de las parroquias. El contenido de los temas tenga un carácter práctico y vivencial, que sea más humano.

100. Que se tenga un proceso de acercamiento y acompañamiento a las personas, para crear comunidad e impedir que los nuevos discípulos no abandonen la formación inicial.

101. Respetar los procesos y programas exitosos que se han realizado tanto en las parroquias como en el decanato, pues parten de una situación y necesidad concreta.

102. Se deben realizar revisiones de contenidos de manera constante, pues todo lo hasta ahora elaborado es 100% perfectible, pero eso si, todos los CEFALAE’s de la Arquidiócesis deben tener los mismos criterios formativos.

103. Utilizar medios modernos.

104. En Basílica de Guadalupe:

a) Tratar que en nuestras áreas de trabajo se muestre el rostro materno de Ntra. Sra. Madre de Guadalupe a través de una sonrisa y buen trato al prójimo y al peregrino.

b) Utilizar los materiales y elementos publicados por la Arquidiócesis para iniciar este proceso de formación, vgr., Camino de Emaús, Catequesis para Adultos: al encuentro con Jesús Ciclos A, B y C.; Proyecto Nacional de Catequesis para adultos.

c) Porque cada área en nuestro santuario es diferente en actividades y necesidades de trabajo, buscar fomentar la unidad

d) Formación sacerdotal a cada departamento de empleados y pastoral en INBG.

e) Formación escalonada.

f) Formular un buen plan de estudios, con tronco común y derivados a cada área de trabajo.

g) Acercamiento de los sacerdotes a los empleados, para superar la indiferencia.

h) Que cada grupo y departamento tenga un guía espiritual y lineamientos para la asesoría de formación.

i) Se hagan retiros kerigmáticos (en Casa Quintana) básicos, cíclicos y para compañeros de nuevo ingreso.

j) Tener otros momentos como el del canto de las mañanitas a la Virgen (11 diciembre por la tarde) donde todos los departamentos y grupos de pastoral dejamos nuestras labores para estar juntos.

k) Eucaristía con empleados.

l) Tener acercamiento con la Virgen, aunque sea en cristales, pues sólo así se es capaz de decir: "todo por ti”.

VII. CÓMO SE PERCIBE LA PARTICIPACIÓN DE LOS LAICOS EN LA FORMACIÓN BÁSICA

105. Se percibe tibia, por que no se define dónde inicia y dónde termina, ni en que consiste, provoca confusiones, lo que trae como consecuencia la dispersión y el desinterés de algunos.

106. Hace falta una estructura bien definida, para no ir avanzando sin un rumbo claro.

107. Se van cubriendo apostolados sin formación.

108. Hay pocos laicos y no todos se comprometen, débil participación, quizá debida a fallas en la formación inicial y en el anuncio kerigmático, por lo tanto, no hay perseverancia ni continuidad.

109. Se nota que en algunas comunidades se tiene interés y entusiasmo por la formación, pero son los laicos los que impulsan los procesos.

VIII. ¿QUÉ SE NECESITA DE LOS PASTORES PARA APOYAR LA FORMACIÓN BÁSICA?

110. Se necesita su presencia y acompañamiento en todo el proceso de formación, siendo importante su testimonio de vida.

111. Que como pastores, tengan siempre la actitud para concientizar y motivar a los laicos de la necesidad de la formación integral.

112. Que propicien y formen equipos de laicos dedicados a esta acción de formación y que sean los encargados de propagar esta tarea, fortaleciéndola por medio del dialogo y la comprensión de sus necesidades.

113. Se necesita que los pastores conozcan el proceso para que puedan impulsarla, por lo tanto, se pide un mayor compromiso de parte de los sacerdotes, más participación y presencia, que creen sinergias, que motiven más a sus agentes de pastoral.

114. Necesitan descubrirse como agentes, por lo tanto, necesitados también de formación y tomando una actitud de humildad (dar a cada quien su lugar) para promover a sus laicos.

115. Es necesario que conozcan sus comunidades, sus carencias, necesidades y tradiciones.

116. Que le den importancia a las comunidades y, a sus procesos de formación previos, para que cuando se den cambios, se dé seguimiento a lo ya caminado y no se empiece de cero, desacreditando el trabajo anterior.

117. Mayor difusión de las actividades entre las parroquias, se promueva la participación solidaria en los programas decanales y vicariales.

118. Se tengan momento para "reclutar" candidatos para formarlos integralmente y, exista un acompañamiento permanente por parte de la comunidad y de los pastores.

119. Que no tengan miedo a "invertirle" a la formación, que se le destinen recursos económicos y espacios en los lugares estratégicos de los decanatos.

IX. PERFIL QUE HA DE CUBRIR EL FORMADOR O FACILITADOR DE ESTA FORMACIÓN

120. Que sea una persona inserta en su comunidad, con la conciencia de ir consolidando su encuentro con Cristo e ir creciendo como discípulo misionero, en constante actitud de conversión, que sea una persona que tenga la preparación y los conocimientos necesarios, una vivencia de lo que enseña, fiel a las Sagradas Escrituras, con valores morales y cristianos, con actitud de servicio, humilde, con facilidad de palabra y con pleno conocimiento de su comunidad y sus realidades, en comunión con sus pastores. Que tenga adecuada preparación humana, espiritual, teológica y pastoral y, disposición para estudiar y estar siempre actualizada.

121. Tenga conocimiento del plan pastoral arquidiocesano y del proceso misionero evangelizador y, participe activamente en el desarrollo del mismo.

Lic. Fernando Cruz Nájera


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