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ORACIÓN INICIAL ~ VIERNES


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Viernes 22 de Noviembre

Canto inicial:

Espíritu Santo, ven, ven
Espíritu Santo, ven, ven (3)
en el nombre del Señor.

1. Acompáñame, ilumíname, toda mi vida.
Acompáñame, ilumíname. Espíritu Santo, ven, ven.

2. Purifícame, santifícame, toda mi vida.
Purifícame, santifícame, Espíritu Santo, ven, ven.

3. Fortaléceme y renuévame, toda mi vida.
Fortaléceme y renuévame, Espíritu Santo, ven, ven.

Invocación inicial (de pie)
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Introducción
V. En este segundo día de nuestros trabajos pastorales, es nuestro deber voltear hacia la cruz para contemplar el misterio de la redención y la entrega amorosa que hace de su persona el Hijo amado de Dios. Con su sacrificio en la cruz, en un viernes en el monte calvario, nuestro Señor nos muestra el camino del amor que todo lo hace nuevo por su perfecta entrega y oblación. Contemplando su imagen, presente en este crucifijo que preside nuestra reunión, meditemos en silencio en nuestro corazón que le falta a nuestra entrega misionera.
Se guarda un momento de silencio. Luego, el celebrante dice:

V. Como ocurrió con el más joven de los discípulos, el discípulo amado, también nosotros, al pie de la cruz, recibimos la misión que Cristo nos encomienda en esta Ciudad. Contemplando este misterio, reflexionemos, como el Apóstol San Juan, en torno a la misión que se nos ha encomendado.
El celebrante continúa con una lectura pausada de las siguientes preguntas, dejando un tiempo breve entre cada una.

Preguntas para la reflexión (en silencio meditativo)
V. ¿Sigo creyendo con convicción viva en el mensaje de salvación?; ¿sigo creyendo que he sido elegido misionero de Dios en esta ciudad?
V. El estado de la misión en la arquidiócesis exige del misionero una respuesta alegre; ¿tengo una raíz suficiente como para perseverar en las pruebas y exigencias de la misión?; ¿he fallado anteriormente al dar una respuesta misionera?
V. ¿Qué situaciones ahogan aún los frutos que Dios espera de mí?; ¿en qué situaciones y aspectos de mi vida necesito de la conversión, para tener un corazón bien dispuesto para Dios?
Al terminar, se recita el siguiente himno a 2 coros

HIMNO
Coro 1:
Calor de Dios en sangre redentora,
y un río de piedad en tu costado;
bajo tu cruz quédeme arrodillado,
con ansia y gratitud siempre deudora.
Coro 2:
Conózcate, oh Cristo, en esta hora
de tu perdón; mi beso apasionado,
de ardientes labios en tu pie clavado,
sea flecha de amor y paz de aurora.
Coro 1:
Conózcame en tu vía dolorosa
y conozca, Señor, en los fulgores
de tus siete palabras, mi caída;
Coro 2:
que en esta cruz pujante y misteriosa
pongo, sobre el amor de mis amores,
el amor entrañable de mi vida. Amén.

Evangelio
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Del santo Evangelio según san Lucas
8,4-10. 11-15
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos, otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola:

“Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno”. Dicho esto, exclamó: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Entonces le preguntaron los discípulos: “¿Qué significa esta parábola?” Y él les respondió: “La semilla es la palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia”.
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexión del celebrante
Sentados. Al término de la misma, se hace el canto propuesto.

Id y enseñad
1. Sois la semilla que ha de crecer, sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer, sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez, testigos que voy a enviar.

Id, amigos, por el mundo, anunciando el amor;
mensajeros de la vida, de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos de mi resurrección;
id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

2. Sois una llama que ha de encender, resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger, sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar justicia, amor y verdad.

3. Sois fuego y savia que vine a traer, sois ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder, ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien, los hombres al Padre verán.

Preces
V. Invoquemos, hermanos, al Señor, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad:
R. Renueva mi corazón, Señor.

1. Para que el Señor avive el corazón de los fieles y los empuje a trabajar en la salvación de todos los hombres y en el anuncio del Evangelio a todos los pueblos, roguemos al Señor. R.

2. Para que sean desterradas todas las divisiones que separan a pueblos y razas, y se mantengan firmes en la sociedad humana la igualdad y la justicia, roguemos al Señor. R.

3. Para que los prófugos, los exiliados, los rechazados por la sociedad y los abandonados puedan regresar a la patria y para que el Señor conceda a todos un corazón bondadoso para con los pobres y forasteros, roguemos al Señor. R.

4. Para que Dios infunda en nuestros corazones su Espíritu de amor, a fin de que, revestidos con los mismos sentimientos de Cristo, amemos a Dios en los hermanos, roguemos al Señor. R.

V. Confiados en la misericordia de Dios, que envío a su Hijo único para mostrarnos el amor, digamos confiadamente, Padrenuestro…
Oración
V. Señor, Dios todopoderoso, que en tu Hijo nos has dado un sumo sacerdote que ha atravesado el cielo para ofrecerte el único sacrificio que expía los pecados del mundo, escucha nuestras oraciones y haz que, purificados con su sangre, alcancemos tu gracia y, cumpliendo fielmente tu voluntad, participemos del cáliz que bebió Cristo y seamos bautizados con el bautismo de su muerte redentora. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal,
y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Canto de Salida

Iglesia peregrina
1. Todos unidos formando un sólo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.

2. Rugen tormentas y a veces nuestra barca
parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo, no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios.

Una esperanza nos llena de alegría:
presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, Él viene con nosotros,
Iglesia peregrina de Dios.

3. Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma comunión.
Todos viviendo en una misma casa,
Iglesia peregrina de Dios.

Todos prendidos en una misma suerte,
ligados a la misma salvación.
Somos un cuerpo y Cristo es la cabeza,

Iglesia peregrina de Dios.