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CELEBRACIÓN INICIAL


Jueves 26
Entronización de la Sagrada Escritura

Al encuentro de la ciudad, guiados por Jesucristo

Monición Inicial

Lector 1:

Buenas tardes, queridos hermanos; sean todos bienvenidos a la XV Asamblea diocesana: Al encuentro de la Ciudad enviados por Jesucristo.

Nosotros, los discípulos que en esta ciudad hemos experimentado la bondad del llamado de Jesús, nuestro Señor, nos reunimos en esta Asamblea misionera, para tener un encuentro con Jesucristo, palabra viva y eficaz, y Evangelio de salvación y con Él, ir al encuentro de nuestros hermanos en la ciudad. Antes de iniciar nuestros trabajos, queremos dedicar un momento para adorar a nuestro maestro y escuchar sus palabras de vida eterna.

En nuestra Ciudad hay palabras desgastadas, caducas, indiferentes, que se han reducido a meros sonidos, incapaces de presentar y transmitir una realidad viva, que inquiete a sus habitantes. Y hay palabras que nunca pasarán, pues conservan un perenne sentido actual, cargado de novedad. Queremos que las palabras de Jesús resuenen en nuestra vida cotidiana, para fortalecer el diálogo con los habitantes de nuestra ciudad. En nuestro corazón aún están las palabras que Jesús dirige a los que ha llamado: "¿Qué buscan?", pero resuenan aún más éstas otras: "Ven y sígueme", o "no temas, yo te haré pescador de hombres".

Esta palabra viva tiene el poder de transformar a los que la reciben. Es palabra inicial, que tiende necesariamente a ser proclamada siempre y en todo lugar; y es palabra terminal, que cumple y realiza lo que anuncia.

Esta palabra es la que convoca a los discípulos para edificar la Iglesia, que los juzga y exige de ellos una continua conversión; es palabra que libera de oscuridades y desorientaciones, que ayuda a encontrar el sentido de la vida, que abre el corazón del ser humano a la esperanza.

Proclamar esta buena nueva de la salvación exige muchas veces revisar nuestras actitudes de discípulos misioneros; si queremos ser eficaces agentes de pastoral, tenemos que revisar, a la luz de la Buena Nueva, si en verdad en nuestro caminar seguimos al que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Pongámonos de pie para recibir a nuestro padre y pastor, el Sr. Arzobispo don Norberto Rivera Carrera, quien preside esta oración y esta Asamblea Diocesana.

Canto de entrada

Pescador de hombres

1. Tú has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios ni a ricos,
tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca,
junto a ti buscaré otro mar.

2. Tú sabes bien lo que tengo;
en mi barca no hay oro ni espadas,
tan sólo redes y mi trabajo.

3. Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiera seguir amando.

4. Tú, pescador de otros lagos,
ansia eterna de almas que esperan,
amigo bueno, que así me llamas

Invocación inicial

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Examen de Conciencia Misionero

V. Dios nos muestra su amor en que, siendo todavía nosotros pecadores, él nos amó primero y se apiadó de nosotros. Por lo tanto, volvámonos a él de todo corazón y, con las palabras de Pedro, confesemos humildemente nuestros yerros en el campo de la misión.

Lector 2:

Nosotros, Señor, como Pedro, hemos confiado más en nosotros mismos que en tu gracia, cuando hemos trabajado por la misión en nuestra diócesis.

R. Pero tú, Señor, ten compasión de tus discípulos; vuélvete a mirarnos y ten misericordia de nosotros.

Nos olvidamos de la humildad y de la prudencia, es por eso que la misión ha dado menos frutos de los que esperas.

R. Pero tú, Señor, ten compasión de tus discípulos; vuélvete a mirarnos y ten misericordia de nosotros.

Fuimos soberbios y nos creímos superiores a los demás al tratar de imponerles nuestras ideas y maneras de pensar en torno a la misión.

R. Pero tú, Señor, ten compasión de tus discípulos; vuélvete a mirarnos y ten misericordia de nosotros.

Tal vez nos hemos alegrado en vez de entristecernos por las caídas de nuestros hermanos en torno a este proceso misionero.

R. Pero tú, Señor, ten compasión de tus discípulos; vuélvete a mirarnos y ten misericordia de nosotros.

Con frecuencia, en lugar de escuchar a los que nos compartían con alegría la vivencia del proceso misionero, los despreciamos.

R. Pero tú, Señor, ten compasión de tus discípulos; vuélvete a mirarnos y ten misericordia de nosotros.

Algunas veces, por miedo, nos hemos negado a instaurar, como concluyó el II sínodo diocesano, una iglesia misionera, de encarnación y testimonio, que dialogue con todos.

R. Pero tú, Señor, ten compasión de tus discípulos; vuélvete a mirarnos y ten misericordia de nosotros.

A menudo hemos sido infieles a las promesas del bautismo por el que fuimos hechos discípulos tuyos.

R. Pero tú, Señor, ten compasión de tus discípulos; vuélvete a mirarnos y ten misericordia de nosotros.

V. Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

V. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

V. Dios todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados, y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Oración Colecta

Dios nuestro, que en tu infinita misericordia y bondad nos has revelado en Jesucristo el inagotable designio de tu amor salvador, haz que por la escucha de sus palabras de vida, los discípulos que tu Hijo ha elegido, sean impulsados a seguirlo con alegría adondequiera que vaya, a fin de que cada día se configuren más con Él. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Procesión y entronización de las sagradas escrituras

Lector 3:

En este momento, las Sagradas Escrituras entrarán en procesión a la Asamblea y serán entronizadas para que nosotros, pueblo sacerdotal alabemos y rindamos culto al Verbo Eterno. Participamos todos cantando la antífona.

En este momento, el diácono, acompañado de los ciriales y el turiferario, introducen las sagradas escrituras, que se encuentran en el lugar previsto afuera del templo, hasta el trono preparado con anterioridad en algún lugar conveniente del aula.

Himno

Las Escrituras (Casiano Floristán)

Antífona

V. La palabra se hizo carne.

R. Y habitó entre nosotros.

Un solista salmodia el himno

Hiciste a la mujer y al hombre
a tu imagen y semejanza.
Les entregaste todo lo creado: +
playas y montañas, árboles y flores
y todo cuanto existe en lontananza.
Así se lee en las Escrituras.

Se repite la antífona

Te revelaste, Señor,
en la creación y en la historia al servicio del menor.
Sacaste al pueblo oprimido
de la servidumbre y del dolor.
Así lo dicen las Escrituras.

Se repite la antífona

Quisiste que lo creado fuese de todos, +
sin acumulaciones injustas ni apropiaciones ofensivas
que desfiguran a los pobres, amenazados por la muerte, +
sin alcanzar lo justo de la vida.
Así lo proclaman las Escrituras.

Se repite la antífona

Jesús de Nazaret, Hijo tuyo y Señor nuestro,
formó un discipulado de creyentes,
repartiendo la palabra, el pan y el vino. +
Llamó dichosos a los pobres,
curó a enfermos y tullidos
en sinagogas, casas y caminos.
Así lo sostienen las Escrituras.

Se repite la antífona

Murió sin túnica en la cruz,
a causa de su tenor de vida,
clavado de pies y manos. +
Dios lo resucitó de entre los muertos,
y está sentado a su derecha,
primogénito entre los hermanos.
Así lo resumen las Escrituras.

Se repite la antífona

Haz, Padre, que tengamos fe en tu palabra que da vida; +
que nuestros pies caminen por tus sendas
y nuestras manos sostengan la justicia.
Así lo quieren las Escrituras.

Se repite la antífona

Gloria al Padre y al Hijo, + y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

(Sentados)
Reflexión sobre el itinerario de Formación del Discípulo
Tomado de las orientaciones pastorales 2009 (nn. 22-25)

Lector 4:

La vocación del discípulo: seguir a Cristo

En Aparecida, el Papa Benedicto XVI hizo una pregunta fundamental a quien se plantea ser discípulo misionero: ¿Estamos realmente convencidos de que Cristo es el camino, la verdad y la vida?

El itinerario del discípulo misionero tiene un carácter personal: se trata de que cada uno se encuentre con Jesús. Para el que quiera seguirlo no existe otra fuente alterna de conocimiento. Lo que determina el crecimiento y madurez personal del discípulo misionero es la configuración con Cristo, que se expresa en una vivencia de fraternidad al servicio de los hermanos.

La urgencia de la evangelización no debe hacernos olvidar que el evangelizador, además de pensar en evangelizar, también debe ser evangelizado. Esto no radica en conocer los contenidos de la evangelización, ni en renovar las técnicas para comunicar el Evangelio, ni en la actualización y adaptación del mensaje a los destinatarios.

Se consigue evangelizar si se logra la renovación de la persona del evangelizador, es decir, si se convierte en testigo de Jesús, porque tiene la Buena Noticia en su corazón, la expresa con sus labios y la manifiesta en las obras de sus manos, en el quehacer misionero.

(Momento de asimilación)

Lector 5:

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (1, 22-31)

Hermanos: Los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.

Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.

En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.
Palabra de Dios.

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO (Cfr Lc 4, 18)

R. Aleluya, Aleluya.

Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor,
y aprendan de mi, que soy manso y humilde de corazón.

R. Aleluya.

EVANGELIO

Diácono:

El Señor esté con ustedes.

R. Y Con tu espíritu

Diácono:

Del santo Evangelio Según san Mateo (11, 25-30)

R. Gloria a ti, Señor.

Diácono:

En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave, y mi carga ligera".

Palabra del Señor.

(Sentados)
Homilía

(De pie)
Oración de los fieles

V. Por medio de Jesucristo, palabra eterna por quién fue creado y redimido el cosmos, elevemos nuestras peticiones al Padre, que dirige todas las según su voluntad. Digamos juntos.

R. Que seamos fieles a tu Palabra, Señor.

Lector 3:

1. Que todos los cristianos aprendamos el sublime conocimiento de Jesucristo, con la lectura frecuente de las Sagradas Escrituras, la oración y los sacramentos, y vivamos un diálogo fecundo que transforme nuestras vidas y nos impulse a seguir a Cristo en nuestra ciudad. R.

2. Que todos tus discípulos que se dedican al ministerio de la predicación y del testimonio, se sumerjan en el encuentro y conocimiento de tu Hijo y su mensaje de salvación, a fin de que lo comuniquen con eficacia a los hermanos y a aquellos que no lo conocen. R.

3. Que en los trabajos que realicemos en esta asamblea diocesana, tu palabra ilumine nuestro caminar, para que evaluando y proponiendo nos dejemos guiar por la luz del Espíritu para hacer voluntad del Padre. R.

4. Que tus discípulos y misioneros anunciemos tu palabra, con el testimonio y la alegría, a todos los rincones de nuestra ciudad. R.

V. Fieles al mandato de Jesucristo, palabra siempre viva que nos enseñó a orar, digamos confiadamente: Padre nuestro.

Conclusión

V. Movidos por el Espíritu Eterno en el que tu Hijo Jesucristo nos mostró tu rostro amoroso de Padre, te pedimos Señor, que santifiques a tu pueblo y escuches nuestra oración. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, + Hijo, + y Espíritu + Santo, Descienda sobre ustedes.

R. Amén.

Canto de salida

Iglesia peregrina

1. Todos unidos formando un sólo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.

Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.
2. Rugen tormentas y a veces nuestra barca
parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo, no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios.

Una esperanza nos llena de alegría:
presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, Él viene con nosotros,
Iglesia peregrina de Dios.

3. Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma comunión.
Todos viviendo en una misma casa,
Iglesia peregrina de Dios.

Todos prendidos en una misma suerte,
ligados a la misma salvación.
Somos un cuerpo y Cristo es la cabeza,
Iglesia peregrina de Dios.