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ORACIÓN INICIAL — SÁBADO


Oración por la formación de agentes
Al encuentro de la ciudad, guiados por Jesucristo

(De pie)
Canto inicial
Desde el vientre (X. González)

"Desde el vientre de tu madre te formé,
desde el vientre de tu madre te elegí,
para que construyas,
para que construyas y plantes".

1. ¡Oh Dios, yo no sé hablar,
oh Dios, yo no sé hablar,
pues soy, pues soy apenas un muchacho!

2. "Irás donde te envíe,
dirás lo que te mande,
y no, no tengas miedo estoy contigo".

3. "Te nombro mi profeta,
ve, grita mi mensaje,
yo pongo mis palabras en tu boca".

Saludo

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre. Como era. Amén.

Introducción
(Tomado de las Orientaciones pastorales 2009, nn 53-55.)

Presidente

Queridos hermanos: Antes de iniciar los trabajos de este día, recordemos lo que el Señor Cardenal nos dijo en sus orientaciones para este año: "La formación de agentes no es un añadido al trabajo que hemos impulsado, sino el eje fundamental, la "columna vertebral" del modelo de Iglesia que queremos y requerimos para nuestra Ciudad".

Esta formación de agentes "…se convierte en una propuesta dirigida a todos los hombres y mujeres de nuestra Ciudad para encontrarse con Jesucristo, conocerlo y seguirlo como discípulos; a vivir la experiencia de comunión con el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, sintiéndose parte viva de ella y, aceptar ser enviado con la fuerza del Espíritu para ser fermento del Reino en medio de la Ciudad".

La misión permanente "nos hace recordar que la praxis eclesial, la misión, fortalece el Cuerpo que es la Iglesia, capacitándolo para ir a todos, en cualquier lugar y condición en que se encuentren: "Evangelizar las Culturas de la Ciudad de México" …"

Con esto en mente, dispongámonos a la oración por el trabajo de este día.

(Sentados)
Himno (Todos recitan la antífona, y un lector hace las estrofas).

Todos:
Señor, tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.

Lector 1:
Instrumento de paz y de justicia,
pregonero de todas tus palabras,
agua para calmar la sed hiriente,
mano que bendice y que ama.

Todos:
Señor, tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.

Lector 1:
Señor, tú me llamaste
para curar los corazones heridos,
para gritar, en medio de las plazas,
que el Amor está vivo,
para sacar del sueño a los que duermen
y liberar al cautivo.
Soy cera blanda entre tus dedos,
haz lo que quieras conmigo.

Todos:
Señor, tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.

Lector 1:
Señor, tú me llamaste
para salvar al mundo ya cansado,
para amar a los hombres
que tú, Padre, me diste como hermanos.
Señor, me quieres para abolir las guerras
y aliviar la miseria y el pecado;
hacer temblar las piedras
y ahuyentar a los lobos del rebaño. Amén.

Todos:
Señor, tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.

(De pie)
ORACIÓN

Presidente:

Señor y Dios nuestro,
que has querido que tu Iglesia
sea sacramento de salvación para todos los hombres,
a fin de que la obra redentora de tu Hijo
perdure hasta el fin de los tiempos,
haz que tus fieles caigan en la cuenta
de que están llamados a trabajar
por la salvación de los demás,
para que todos los pueblos de la tierra
formen una sola familia
y surja una humanidad nueva
en Cristo nuestro Señor,
que vive y reina contigo.
R. Amén.

(Sentados)
Lectura Bíblica

Lector 2:
De la primera carta del apóstol san Pablo a los efesios (4, 11-16)

Hermanos: Cristo fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que desempe­ñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo. Así, ya no seremos como niños, zarandeados por las olas y llevados de un lado para otro por el viento de cualquier doctrina, a merced de hombres malvados y astutos, que conducen engañosamente al error. Por el contrario, viviendo sinceramente en el amor, crecere­mos en todos sentidos, unidos a aquel que es la cabeza: Cristo. De él, todo el cuerpo recibe su organización, su cohesión y su vida, se­gún la actividad propia de cada una de las partes, y así el cuerpo va creciendo y construyéndose por medio del amor.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial (cantado)
(del salmo 99)

Aclama al Señor, tierra entera (Hna. B. Carrillo)

R. Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.

1. Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

2. Entrad ante él dando gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre.

3. El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.

(De pie)
Aclamación antes del Evangelio ( Jn 17, 21).

R. Aleluya, aleluya.

Que todos sean uno, como tú,
Padre, en mí y yo en ti, somos uno.
Así el mundo creerá que tú me has enviado.

R. Aleluya.

EVANGELIO
Del santo Evangelio según san Juan (17, 11. 17-23)

R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad. No sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en noso­tros y el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amo como me amas a mí".

Palabra del Señor.

(Sentados; momento de meditación)

Iluminación Magisterial

Tomado de las Orientaciones pastorales 2009, nn. 56-62

Exigencias generales de la Formación de Agentes (nn. 56-62).

Lector 1:

La formación de agentes tiene en los momentos del proceso evangelizador la parte inicial de su itinerario. Significa acompañar e ir fortaleciendo el proceso personal de conversión que tiene su origen en el encuentro con Jesucristo vivo.

El proceso de formación es el camino que lleva a la maduración del ser cristiano viviendo la experiencia de discípulo; cuando se avanza en esta etapa, el camino de formación lleva a la experiencia de la comunión vivida desde una comunidad de fe donde toma raíces la pertenencia a la Iglesia. La formación de agentes implica ese compromiso de formar para la vivencia de la comunión, que será la fuente del testimonio a través del apostolado.

(Momento de interiorización)

Lector 2:

…la formación necesita estar inculturada en la realidad urbana en la que vivimos. Debe contener una verdadera carga misionera, …que haga capaz al agente de pastoral de ir al encuentro del Señor presente en la Ciudad…

El agente debe estar formado para la acción pastoral orgánica y de conjunto, dispuesto a poner sus dones al servicio de los demás y a complementarse en esa interacción. No son proyectos personales que se unen, sino personas elegidas y enviadas que hacen suyo el proyecto del Reino de Dios y se ponen a su servicio.

(Momento de interiorización)

Lector 1:

El proceso de formación es una oportunidad de renovarnos y renovar a nuestra Iglesia y su acción. Prioritariamente, acerquemos el itinerario de formación a las nuevas generaciones… es también el Espíritu quien manifiesta la urgente necesidad de hacer llegar el Evangelio a los jóvenes, integrándolos como células vivas y activas, pues ellos son factor insustituible para revitalizar nuestra Iglesia local.

(Momento de interiorización)

Lector 2:

…Purifiquemos nuestro proyecto de la tendencia a sólo atender lo académico e intelectual. Necesitamos tomar en cuenta el desarrollo de todas las dimensiones del discípulo: humana, espiritual, intelectual, comunitaria, pastoral y misionera; una formación que parta de la vida y de experiencias significativas, que promueva y busque dar respuesta a las distintas realidades y ambientes urbanos.

Esta formación tiene que asegurar el acompañamiento del discípulo que está en camino de adquirir la identidad de misionero y apóstol de Jesucristo. Esta formación no puede ser encasillada a una sola experiencia o método, porque se busca que el bautizado sea capaz de desenvolverse en ambientes concretos y específicos.

(Momento de interiorización)

(de pie)

Oración del Señor

V. Por Jesucristo hemos sido hechos pescadores de hombres para su gloria. Digamos confiadamente la oración que Él nos enseñó: Padre nuestro...

Oración conclusiva

Mueve, Señor, nuestros corazones, para que correspondamos con mayor generosidad a la acción de tu gracia, y recibamos en mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

R. Amén.

Conclusión

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Canto de Salida
Juntos como hermanos (Gabaráin)

Juntos como hermanos,
miembros de una Iglesia,
vamos caminando
al encuentro del Señor.

1. Un largo caminar
por el desierto bajo el sol,
no podemos avanzar
sin la ayuda del Señor.
2. Unidos al rezar,
unidos en una canción,
viviremos nuestra fe
con la ayuda del Señor.

3. La Iglesia en marcha está,
a un mundo nuevo vamos ya,
donde reinará el amor,
donde reinará la paz.