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ORACIÓN FINAL — VIERNES


Viernes 27
Oración conclusiva, en Asamblea

Invocación Inicial

Lector 1: Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre. Amén.

Monición inicial

Lector 1:

A lo largo de esta tarde de trabajo hemos podido iluminar nuestro caminar con la palabra de Dios y las orientaciones del magisterio de la Iglesia. Sabemos que el dueño del campo ha llamado a muchos trabajadores en los diferentes momentos de la jornada, para que se incorporen en el trabajo de su viña; tenemos claro que para el proceso evangelizador misionero todos los trabajadores son necesarios. Y también somos concientes de que junto al trabajo de mucho tiempo de algunos, hay necesidad de la incorporación de muchos otros, que necesitan ser puestos al corriente.

Por eso es tan iluminadora la palabra del maestro: "¿por qué se han quedado aquí todo el día, sin hacer nada? Vayan también ustedes a mi viña".

Con la certeza de que el dueño de la viña invita a todos a trabajar por su Reino, dispongámonos a compartir la fe. Para dar gracias al Padre, escuchemos el Evangelio de San Marcos Pablo sobre cómo conducirnos ante los demás que predican a Jesús.

Lectura Evangélica (Mc 9, 38-41)

Lector 2:

Juan le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros". Pero Jesús les dijo: "No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo".

Palabra del Señor.

Lector 1:

Cada quién, en silencio, como verdadero discípulo a los pies del maestro, medite esta palabra (Se guarda un tiempo de silencio prudente).

Reflexiones

Lector 1:

Después de meditar en silencio la palabra me interiorizo:

1) Que me ha impactado de la iluminación que hemos tenido en el día, destacando que me llena de esperanza. (Se guarda un tiempo de silencio prudente).

2) que actitud descubro que debo adoptar en relación al proyecto diocesano en mi parroquia o comunidad, a la luz de la Palabra compartida. (Se guarda un tiempo de silencio prudente).

Lector 1:

Con la certeza de saber que la obra que realizamos está conforme al designio de Dios, invoquemos al Padre común con la oración que su hijo nos enseñó: Padre nuestro…

Oración conclusiva

Lector 1:

Dios nuestro,
que enviaste a tu Hijo al mundo como luz verdadera,
concédenos el Espíritu que nos prometiste,
para que difunda la verdad y suscite la fe
en los corazones de los hombres, a fin de que todos,
renacidos a una vida nueva por el bautismo,
lleguemos a pertenecer a tu pueblo santo.
Por Cristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Lector 1: Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias a Dios.