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Segundo Objetivo Específico


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PANEL DE ENLACE ENTRE LA PROBLEMÁTICA Y LAS PROPUESTAS

Que nuestro trato pastoral habitual sea vivido como testimonio misionero, mediante la cercanía y la solidaridad que nos identifiquen con las personas y sus ambientes.

Nuestra Iglesia Diocesana de la Ciudad de México, queriendo ser fiel a la misión que Cristo le encomendó y atenta a las realidades en la que desarrollamos nuestra existencia, se planteó la necesidad de convocar un Sínodo en el que éste sea "(...) el espacio eclesial que genere un proceso de discernimiento pastoral para poder marcar las líneas directrices de la misión evangelizadora de la Iglesia en los finales de este milenio y en los inicios del próximo" (ECUCIM 4164).

Atendiendo a esta intención, año con año nos reunimos en Asamblea Diocesana para ir generando, a la luz de la Palabra de Dios, respuestas que hagan creíble el Reino de Dios en medio de los ambientes culturales que conviven en esta megalópolis.

En esta ocasión, como nos lo señala el Objetivo General de la XVI Asamblea, queremos reconocer los valores y antivalores de las culturas para afrontar los desafíos que representan en nuestra conversión pastoral.

Para ello, en el segundo objetivo específico nos proponemos ser una Iglesia Misionera que en su trato pastoral habitual sea vivido como testimonio misionero mediante la cercanía y solidaridad que nos identifiquen con las personas y sus ambientes.

Así pues, primer día de trabajo de esta Asamblea, contemplamos nuestra realidad pluricultural. Desde un trabajo previo realizado en cada una de las Vicarías que integran nuestra Arquidiócesis, nos dimos a la tarea de VER la realidad en la que estamos inmersos, en la que vivimos y queremos ser luz para los demás.

Los diversos bloques culturales que vimos nos ofrecen toda una gama de posibilidades, de riquezas, de retos, de oportunidades para ir sembrando la Buena Nueva en medio de ellos.

En nuestro segundo día de trabajo se nos ofreció la perspectiva de lo futuro, de lo que en nuestra sociedad, al menos desde el punto de vista económico y mercadotécnico, se vislumbra como "mega-tendencias". Todas ellas, son también una oportunidad para, desde ahí, ir realizando nuestra misión evangelizadora.

Frente a esta realidad, aplastante y sofocante, la tentación inmediata es la de buscar que se nos den u ofrecer, —lo que yo llamaría— "recetas de cocina", es decir, que se nos ofrezcan u ofrecer "fórmulas pastorales" que aplicadas, tal y como se nos indica, éstas producirán un efecto inmediato y certero frente al mal detectado. Ciertamente eso no esperamos en esta ni en ninguna de las Asambleas, más bien juntos queremos encontrar caminos, directrices de acción que nos vayan ayudando a caminar juntos.

Ya nuestro 11 Sínodo nos señala que frente a esta realidad es necesario que: "Revisemos nuestras estructuras y acciones pastorales para no dejarnos absorber únicamente por acciones "ad intra"  —de servicio al interior de la comunidad cristiana—, sino para salir a compartir el Evangelio, hecho vida, como respuesta a las necesidades y problemática del hombre de hoy en nuestra Ciudad" (ECUCIM 4225).

Así pues, es urgente "ir más allá de los dinteles". Para ello, es necesario que nuestra acción misionera contemple los siguientes elementos que el mismo Decreto Sinodal nos señala:

a) La Pastoral Misionera es una pastoral de Encarnación (cfr. ECUCIM 4227-4230).
b) La Pastoral Misionera es una pastoral de Testimonio (cfr. ECUCIM 4231-4236).
c) La Pastoral Misionera es una pastoral de Diálogo (cfr. ECUCIM 4237-4245).

Es el segundo punto el que nos ofrece clave de lectura para llevar a cabo nuestro segundo objetivo específico que nos planeamos en esta Asamblea:

Una Pastoral de Testimonio implica:

  1. Reconocer que nuestra misión es una tarea encomendada por Dios en su Hijo Jesucristo a la Iglesia y es el mismo Dios quien la hará germinar, crecer y fructificar (cfr. ECUCIM 4231).
  2. Que la fuerza de la evangelización de las culturas tiene su fundamento en el testimonio, en la vivencia de la fe que se profesa, en la vinculación existencial de la fe y la vida (cfr. ECUCIM 4232).
  3. Promover la pastoral social, en cuanto encarnación de la caridad, norma suprema del Evangelio (cfr. ECUCIM 4233).
  4. Que la pastoral social, a fin de que sea testimonio creíble de la presencia de Dios en medio de nuestro mundo, a fin de que sea camino de diálogo y cercanía con los otros ha de contemplar sus tres dimensiones: asistencia, promoción y transformación de la persona y su entorno (cfr. ECUCIM 4235; "El Proceso Evangelizador como seguimiento de Cristo", Orientaciones Pastorales 2006).
  5. Trabajar intensamente por la promoción humana en colaboración conjunta con diversos grupos, instituciones e instancias que trabajan por y con los pobres, a fin de fortalecer la organización social en este campo (cfr. ECUCIM 4312).
  6. "Crear conciencia en las comunidades parroquiales de que también forman parte de ellas los pobres en extremo y quienes padecen alguna necesidad grave y de que, por tanto, la verdadera asistencia cristiana exige que cada comunidad se responsabilice y se organice para afrontar tales situaciones" (ECUCIM 4314).
  7. "Privilegiar, en los esfuerzos educativos promovidos o animados por la Iglesia, los sectores marginados de la sociedad urbana: indígenas, migrantes, desempleados, menores en situación crítica, niños abandonados etc., sin olvidar la búsqueda de soluciones reales" (ECUCIM 4315).
  8. "Revalorizar a los ancianos en los grupos familiares, en las comunidades y en el ambiente del clero, para que tengan actitudes más positivas ante la vida y en relación a sí mismos, de manera que pongan los valores de su experiencia al servicio de los demás" (ECUCIM 4316).
  9. "Apoyar, con recursos materiales y espirituales, los asilos atendidos por Religiosas y promover, en los diversos ambientes pastorales, iniciativas de ayuda a las personas de la tercera edad: cursos de gerontología, centros de servicios, ocupación y esparcimiento, coordinación de actividades referentes a organismos y programas orientados a la atención a los ancianos" (ECUCIM 4317).
  10. "Ofrecer a los mismos Agentes de pastoral, que en gran parte pertenecen ya a la tercera edad, servicios adecuados a su condición, para potenciar más su servicio apostólico" (ECUCIM 4318).
  11. "Establecer centros de evangelización integral de la mujer, en donde puedan tener superación como personas y formación como esposas, madres y educadoras en la fe" (ECUCIM 4319).
  12. "Promover apostolados en favor de las mujeres que se encuentran en situaciones difíciles: madres solteras, viudas, enfermas física o mentalmente, detenidas en cárceles etc.; atender también a quienes se encuentran en situaciones de explotación" (ECUCIM 4320).
  13. "Estimular el establecimiento de centros formativos -culturales, deportivos, de diversión y esparcimiento- en donde los jóvenes cultiven los valores humanos y satisfagan sanamente sus inquietudes" (ECUCIM 4321).
  14. "Respaldar iniciativas que buscan rehabilitar a jóvenes dañados por desintegración familiar, crisis emocionales, marginación y otras situaciones de emergencia; impulsar igualmente la prevención de dichos problemas" (ECUCIM 4322).

Concluyo retornando las palabras del Señor Cardenal Don Ernesto Corripio Ahumada, de feliz memoria, que nos dirigió, como Iglesia Diocesana, en ocasión de la entrega del Decreto General del II Sínodo:

"La evangelización de la cultura ha de ser un proyecto de corresponsabilidad integral de todos los miembros de esta Arquidiócesis; nadie está justificado para permanecer ajeno a esta responsabilidad que comprende tanto a quienes desarrollan su actividad eclesial principalmente en territorios determinados, como a quienes se ocupan más directamente de los nuevos ambientes sociales y de las áreas culturales.

Cristo Jesús que anunció el Reino, lo hizo presente en su persona y confió a su Iglesia la tarea exigente y fascinadora de difundirlo, eficaz y visiblemente; por todo el mundo hace resonar hoy su voz en medio de esta asamblea, para reiterarnos su mandato: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16, 15).

Así pues, implorando la misericordia del Padre y la fuerza del Espíritu Santo, retomo las palabras de Cristo y en su nombre y en el de esta Iglesia local, contando con la especial protección de Santa María de Guadalupe, los envío: Vayan y anuncien la Buena Nueva, para que realicen la evangelización de la cultura, iniciando este Nuevo y Vigoroso Proyecto Misionero, en comunión y corresponsabilidad eclesial. Amén" (ECUCIM 4601-4603).

Pbro. Jesús Hernández