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Tercer Objetivo Específico


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Introducción

El anuncio del Evangelio no puede prescindir de la cultura actual. Ésta debe ser conocida, evaluada y en cierto sentido asumida por la Iglesia, con un lenguaje comprendido por nuestros contemporáneos. Solamente así la fe cristiana podrá aparecer como realidad pertinente y significativa de salvación.

Pero, esta misma fe deberá engendrar modelos culturales alternativos para la sociedad actual. Los cristianos, con los talentos que han recibido, talentos apropiados deberán ser creativos en sus campos de actuación: el mundo de la cultura, de la política, de la opinión pública, del arte y de la ciencia.

UNA IGLESIA MINISTERIAL

Las orientaciones surgidas del concilio Vaticano II (Lumen Gentium y Gaudium et Spes) y el magisterio postconciliar (Evangelii Nuntiandi, Redemptoris Misio…)  han llevado a la reflexión y maduración sobre la ministerialidad de la Iglesia, que nos lleva al origen de la Iglesia misma, desde los distintos carismas y ministerios al servicio del  Reino. La Iglesia está llamada a ejercer su misión en el mundo como semilla del Reino.

La variedad de servicios,  funciones y tareas en la Iglesia a veces reciben el nombre genérico de ministerios (CPM 69).

En la Iglesia se reconocen los ministerios ordenados que son propios del Obispo, presbítero y Diácono y los no ordenados los cuales pueden ser ejercidos por laicos, de ahí se reconocen los ministerios laicales como instituidos y no instituidos. Los instituidos son el lectorado y el acolitado. Los no instituidos son aquellos reconocidos como necesarios por la comunidad cristiana, distintos servicios que de hecho existen y son necesarios para la vitalidad de una comunidad y para toda la Iglesia en general (Ministeria Quaedam 4; Carta apostólica de Pablo VI).

Los ministerios laicales son servicios estables y cualificados de la misión de la Iglesia.

En las orientaciones del magisterio de la Iglesia se deja abierta la posibilidad de instituir ministerios laicales en el sentido de reconocer servicios que de hecho ya están presentes en la comunidad cristiana.

 El mismo Código de Derecho Canónico deja entrever esta posibilidad al facultar a los obispos y Conferencias Episcopales para instituir otros ministerios (Cfr. Cc. 230 & 3; 943; 1112).

Christifideles Laici en el n. 23 afirma de manera más clara: “Los pastores, por tanto, han de reconocer y promover los ministerios, oficios y funciones de los fieles laicos, que tienen su fundamento sacramental en el bautismo y en la confirmación, y para muchos de ellos, además, en el matrimonio”.

EL PROCESO PASTORAL ARQUIDIOCESANO DE LOS MINISTERIOS LAICALES 

A. El Segundo Sínodo Diocesano

Los ministerios laicales fueron tratados como un tema importante en la reflexión del II Sínodo Diocesano.

Es oportuno que recordemos algunos principios de especial relevancia que se encuentran en los diversos documentos sinodales.

“Los ministerios laicales tienen su fundamento sacramental en el bautismo y en la confirmación, y también en el matrimonio” (ECUCIM 247).

 Son el resultado y condición de la vitalidad de una comunidad (cf. Ib. 2536).

Son un servicio para la vida y el crecimiento de  la comunidad eclesial, al mismo tiempo, por medio de ellos los laicos cumplen su misión en la restauración del orden temporal (cf. 2548 y 2541).

La pluralidad de ministerios laicales nos ayuda a abrirnos, de manera misionera, a la comunidad católica y “ad gentes” (cf. 2114).

B. Etapa Postsinodal

El Señor Cardenal,  en sus Orientaciones Pastorales ha señalado algunos lineamientos en relación con los ministerios laicales:

Los ministerios laicales son un medio necesario para la renovación de la pastoral Arquidiocesana y para el florecimiento del laicado, tanto en la vida interna de la comunidad, como en los servicios propios del laico: la vida familiar, la actividad laboral, la conducción de los asuntos políticos y económicos, la educación en todos sus niveles, los medios de comunicación, el cuidado de la salud personal y comunitaria, etc. (cf. OPFALAE 63; Orientación Pastoral acerca de la formación de los Agentes Laicos para acciones específicas 1996).

“Junto con el ministerio ordenado pueden florecer otros ministerios, instituidos o simplemente reconocidos, para el bien de toda la comunidad, respondiendo a sus múltiples necesidades” (n. 73).

El avance del proceso evangelizador nos pide estudiar la posibilidad de instituir el ministerio del catequista y del misionero (cf. n. 74; El ministerio del  catequista ya fue instituido en el decreto del 4 de Mayo del 2008).

“Todo esfuerzo en la formación de los agentes laicos será un camino importante para la identificación de los ministerios apropiados a las necesidades pastorales de la Ciudad” (PCT 63).( Parroquia comunidad para todos 2003).

Piénsese en servicios que contribuyan a la mejor participación litúrgica, como coordinadores de música, de áreas de pastoral (juvenil, familiar, movimientos y asociaciones laicales) y sectores territoriales y ambientales” (PESJ 58-59; Orientaciones Pastorales 2006).

C. Momento Actual

En este recorrido será de gran utilidad el tener muy en cuenta las directrices del Documento de Aparecida tanto en lo que se refiere a la vida y misión de los laicos como, especialmente  a los ministerios.

D) XVI Asamblea

El tercer objetivo específico de esta Asamblea nos dice:

“Que el desarrollo de los ministerios entendidos como participación y corresponsabilidad de los bautizados en la evangelización de los ambientes culturales, sea una estrategia de nuestra Iglesia local”.

A lo largo de estas tres sesiones de la XVI Asamblea se han revisado los hechos, los criterios, las líneas de acción y algunos ordenamientos en relación a todos los sectores del Pueblo de Dios que hemos sido llamados a trabajar en comunión corresponsable y solidaria: Laicos, Religiosos y Religiosas, Diáconos, Presbíteros y Obispos en relación al dialogo con  las culturas de la Ciudad de México.

En el instrumento de trabajo: “Síntesis de los aportes vicariales de la consulta hacia la XVI Asamblea Diocesana” se describen los integrantes de la cultura urbana en 10 bloques de cultura.

Sin descender a detalles concretos —que sería interminable en este momento enumerar, pero que tendremos que tener muy en cuenta para organizarnos y trabajar en correspondencia con los lineamientos que ha marcado esta Asamblea— me atrevo a señalar algunos aspectos surgidos en esta Asamblea, con respecto a los ministerios laicales para que den respuesta a los  10 bloques de cultura antes señalados:

El FODA que trabajamos ayer nos permitió descubrir necesidades urgentes que hacen necesaria la presencia de ministerios laicales.

Se requiere de estudio para conocer cuáles son los ministerios laicales convenientes y oportunos de acuerdo a las necesidades más urgentes de la Ciudad y difundir los perfiles propios de estos ministerios.

Diversificar los ministerios para responder a la problemática de las Culturas de la Ciudad de México.

Difusión de los servicios específicos de los movimientos en los ambientes de las parroquias.

Antes de proceder a la institución de nuevos ministerios, puede resultar pedagógico establecer la etapa de su reconocimiento como servicios provechosos para la misión de la Iglesia arquidiocesana. Así entenderemos en la práctica, la diferencia entre ministerios instituidos y servicios reconocidos.

Es necesario, por último, que los estudios y experiencias acerca de los ministerios laicales estén siempre ubicados en el cumplimiento del proceso evangelizador con sentido misionero, que debe seguir siendo el eje de nuestra pastoral Arquidiocesana.

Pbro. Antonio López


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