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SUBSIDIO DE REFLEXIÓN Y EVALUACIÓN
PREVIO A LA XVII ASAMBLEA DIOCESANA


El proceso post-sinodal

Los últimos años de la reflexión post-sinodal han logrado enfocar la importancia de los agentes al señalar la necesidad de organizar itinerarios de formación que favorezcan la maduración de todos los bautizados como discípulos misioneros de Jesús.

Los obispos en Aparecida (cf. DA 278) iluminaron esa prioridad (formación de agentes), cuando describen los aspectos fundamentales del camino de formación, lo cual nos ha ayudado a colocar la formación como la columna vertebral de nuestro proceso pastoral.

En la formación destacamos cinco aspectos fundamentales, que tienen un acento diferente en cada etapa, pero se complementan entre ellos:

a) El Encuentro con Jesucristo.
b) La Conversión.
c) El Discipulado.
d) La Comunión.
e) La Misión.

Hablar de itinerario de formación, es considerar un camino largo, que requiere itinerarios diversificados, respetuosos de los procesos personales y de los ritmos comunitarios, continuos y graduales...

Se requieren equipos de formación convenientemente preparados que aseguren la eficiencia del proceso y que acompañen a las personas con pedagogías dinámicas, activas y abiertas. La presencia y contribución de laicos y laicas en los equipos de formación aporta una riqueza original (cf. DA 281).

Con un esfuerzo de coordinación, la Arquidiócesis ha delineado un Marco General para la Formación de Agentes, determinando las etapas fundamentales del proyecto de formación: inicial, básica, específica y permanente; el programa para la capacitación de agentes y la metodología para la elaboración de los subsidios para el itinerario formativo (Manuales).

4. LOS MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN

El II Sínodo hace una opción misionera para comprender su tarea evangelizadora y, a la luz del Concilio Vaticano II y de Evangelii Nuntiandi, privilegia algunos medios —caminos— de evangelización y enfatiza el estilo para utilizarlos: con sentido catecumenal, o de reiniciación cristiana.

“Implica un proceso pedagógico y gradual de la fe; no se trata de una sola forma o modelo de pastoral catecumenal, sino que se debe remarcar la necesidad de un pluralismo en las formas de atender la evangelización de los distintos ambientes” (DG 88).

El testimonio es, en sintonía con EN y RMi, el “fundamento y referencia constante de toda evangelización” (ECUCIM 2729, 2801).

La religiosidad popular, hoy enriquecida con el concepto de Piedad popular, es un medio al que el Sínodo ha querido darle un fuerte impulso: “Es necesario dialogar con la religiosidad popular ya que ésta es un medio que tiene el pueblo sencillo para evangelizar a los agentes, especialmente a los pastores” (ECUCIM 2870). Dentro de ella posee un lugar especial el hecho guadalupano visto como un modelo pedagógico de inculturación del Evangelio en nuestra Ciudad (cf. ECUCIM 2998).

El anuncio explícito y la catequesis aparecen uno junto a la otra, ya que estos dos medios corresponden al proceso evangelizador de primer anuncio o kerigma e iniciación a la vida cristiana.

La catequesis es una necesidad y urgencia en nuestros ambientes familiares y juveniles, ha de ser gradual y fácil de adaptar a diversos ambientes y circunstancias (cf. ECUCIM 2757).

La oración, “—diálogo personal, grupal y comunitario con Dios— ha sido y seguirá siendo medio fundamental del proceso evangelizador y de la santidad de la vida cristiana” (ECUCIM 2759).

La Liturgia ha sido un medio de evangelización estable en la Iglesia, siempre presente, en alguna época incluso casi el único y el más privilegiado. El II Sínodo nos hace mirarla desde la óptica de la Nueva evangelización (cf. ECUCIM 2760), y como un medio que ha de mirarse también en sintonía con la catequesis, la Piedad y Religiosidad popular...

En Sintonía con la Liturgia, el Sínodo presenta a los Sacramentos de la Iniciación Cristiana y a los otros sacramentos; propone que se renueve su práctica y celebración para que sean vividos como verdaderos medios de Evangelización.

Los Sacramentos de iniciación, son la raíz primera que origina la nueva condición del cristiano en el misterio de la Iglesia y el dinamismo de la vida de los fieles (cf. ECUCIM 3120). Si se celebran sin darles un sólido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se les quitaría gran parte de su eficiencia (cf. ECUCIM 3123).

El Sínodo se refiere a la educación, como “la necesidad más sentida de la mayoría de la población en la Ciudad” (ECUCIM 2758).

La Formación de la Comunidad es presentada como otro medio de evangelización, que ayuda a la maduración del itinerario del discípulo misionero.

En un bloque final el Sínodo presenta tres medios de evangelización más: La Doctrina Social de la Iglesia, los Medios de Comunicación Social y la Pastoral de Espiritualidad.

El Sínodo concibe a la Doctrina social de la Iglesia como medio y tarea indispensable en el proyecto renovado de evangelización en la Ciudad para “difundir el pensamiento social cristiano, conocerlo, profundizarlo y propiciar que inspire iniciativas de carácter social, económico y político” (ECUCIM 2762).

Los Medios de Comunicación Social se han convertido en un medio indispensable para el anuncio cristiano, es por eso que el Sínodo tuvo una gran intuición al señalarlo como un medio importante.

La Pastoral de la Espiritualidad se presentó en el Sínodo como el alma de todos los medios y del nuevo y vigoroso proyecto pastoral que hoy entendemos con el concepto de Misión Permanente, de ahí su vigencia y actualidad, enriquecida con los conceptos de la Espiritualidad de la comunión y de la Caridad pastoral.

El II Sínodo pidió, que los medios tomen en cuenta el proceso gradual de crecimiento de la fe, que va, desde su despertar, hasta el compromiso misionero evangelizador (cf. ECUCIM 2750). “Los medios de Evangelización son cambiantes, según las diversas circunstancias de tiempo, lugar, cultura…” (ECUCIM 2767).

El proceso postsinodal

En la reflexión post-sinodal ha estado presente la insistencia en el uso y renovación de estos medios:

  • El anuncio y la catequesis han sido temas recurrentes. “La catequesis, Crecimiento en la Fe” (Asamblea diocesana 2004, OP 2005) nos hizo descubrir y revalorar la necesidad de llevar una pastoral de inspiración catecumenal a través de la catequesis.
  • Las Orientaciones pastorales han insistido en la necesidad de hacer de la liturgia un verdadero medio de evangelización.
  • Se hizo una gran consulta y reflexión sobre los Sacramentos de iniciación, que cristalizó en el “Directorio General para los Sacramentos de la Iniciación Cristiana” (2003). Los tres Sacramentos se presentan en el marco de la Iniciación y la Reiniciación cristiana que busca, al recorrer procesos de evangelización y catequesis, hacer de estos Sacramentos no un término sino el inicio de una vida cristiana comprometida.
  • Sobre la Eucaristía se dieron luces importantes (cf. Asamblea diocesana 2005 y OP 2006).
  • El Arzobispo motivó sobre la oración en la “Instrucción Pastoral sobre la Oración Cristiana” (1999).

Caminar juntos la etapa post-sinodal bajo la inspiración catecumenal, nos ha permitido tomar conciencia del Proceso Evangelizador y de la urgencia de acompañar a los bautizados en cada uno de sus momentos (primer anuncio, reiniciación cristiana, catequesis y primeras experiencias de apostolado), para que sea posible una maduración paulatina de la opción por Jesucristo, de la pertenencia a la comunidad eclesial y la disposición para ponerse al servicio del Evangelio.

El proyecto pastoral arquidiocesano iniciado desde el II Sínodo, concretizado en el Proceso evangelizador y formativo encontró en el documento de Aparecida un momento de gracia para un nuevo impulso. El capítulo VI (cf. DA 240-346) referido al tema de los medios, presenta el camino o itinerario que se ha de seguir para formar discípulos misioneros: el Encuentro, la Conversión, el Discipulado, la Comunión y la Misión. Estos momentos encajan perfectamente con las etapas del proceso evangelizador y el itinerario formativo arquidiocesano. Además, Aparecida señala la Sagrada Escritura y la Liturgia como lugares concretos para vivir la experiencia del encuentro con Cristo, subrayando la Eucaristía, el sacramento de la Reconciliación, la Oración, el amor y el servicio a los pobres, afligidos, enfermos y marginados.

Desafíos

  • Contemplar modalidades de formación que abarquen todos los ámbitos hoy urgentes:
    • Primer anuncio o Kerigma, para bautizados y no bautizados.
    • Reiniciación e Iniciación cristiana de los bautizados alejados y de los que se inician a la vida cristiana.
    • Catequesis y formación permanente de los bautizados integrados a la comunidad cristiana.
    • Personas que se comprometen en tareas específicas (“ad intra” y “ad extra”) de la comunidad cristiana.
  • Renovar el primer anuncio y la catequesis con espíritu catecumenal. Si no renovamos la forma de utilizar los medios de evangelización el número de alejados seguirá aumentando.
  • Asumir todos los momentos de la misión de la Iglesia, tal como lo plantea la Redemptoris Missio:
    • Acción misionera para los no bautizados.
    • Acción catecumenal-catequética hacia los bautizados.
    • Acción pastoral que mira a la madurez y vivencia de la vida de los cristianos hacia dentro y hacia fuera de la Iglesia, con el compromiso de ser discípulos-misioneros.
  • Conocer y utilizar el Directorio General para los Sacramentos de Reiniciación Cristiana en el contexto de la misión.
  • Ver los medios de evangelización desde la perspectiva de una Pastoral orgánica y de conjunto, no aislados.
  • Responder a una pastoral de ambientes y situaciones especiales.

5. LAS ESTRUCTURAS AL SERVICIO DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

El II Sínodo lanzó un gran desafío para la organización pastoral de nuestra Iglesia:

“Para realizar la Nueva Evangelización al servicio de la implantación permanente y la extensión del Reino de Dios en el mundo, la Iglesia —que es Sacramento de salvación, Misterio de Comunión, Cuerpo Místico de Cristo y Pueblo que peregrina en la historia— requiere una "organización" pastoral dinámica y una "planeación" adecuada y eficaz, de acuerdo con su ser y misión” (cf. ECUCIM 3588).

Lo anterior exige de los agentes:

  • Experiencia fuerte de Dios.
    Formación integral y permanente.
  • Vida en comunión y sentido de corresponsabilidad de personas, carismas, funciones y estructuras pastorales (cf. ECUCIM 3588).

El II Sínodo también pidió actualizar las formas de organización (cf. ECUCIM 3564). Éstas pueden concebirse como un conjunto de círculos concéntricos (cf. ECUCIM 3501):

La Parroquia es el ambiente donde se realiza el plan diocesano y se gesta la renovación pastoral. En ella se integran las familias, comunidades menores, grupos y movimientos. En relación con los otros niveles de organización diocesana, su función principal es de ejecución.

La parroquia ha de ir más allá del aspecto cultual. El Sínodo señala algunos desafíos (cf. ECUCIM 3728):

Hacer que la Parroquia:

  • Se transforme en comunidad evangelizada y evangelizadora, misionera, testimonial y promotora de los valores del Reino.
  • Realice una revisión profunda, constante y una organización corresponsable.
  • Acepte los cambios y compromisos necesarios.

La Parroquia ha estado presente en la reflexión post-sinodal, a través del “Manual Operativo para la Pastoral Parroquial” (2004), que impulsa y fortalece la pastoral parroquial.

Avances

Algunas parroquias han implementado acciones como las siguientes:

  • Sectorizar el territorio y los ambientes.
  • Organizar y capacitar equipos misioneros, misiones intensivas.
  • Formar comunidades menores para la proclamación de los pregones, la catequesis de adultos y/o la reiniciación cristiana.
  • Integrar el consejo parroquial o de asuntos económicos.
  • Ser la sede del CEFALAE decanal.
  • Formalizar la cáritas parroquial. Vivenciar la pastoral de conjunto (cf. OP 2010 n. 19).

Desafíos

En la mayoría de las parroquias aún debe consolidarse la opción misionera, superando la falta de articulación entre las acciones (cf. OP 2010 n.22).

Las Comunidades menores propician el acercamiento a los alejados, familias, jóvenes, pobres… Son el ambiente habitual para vivir la formación, el perdón, la fraternidad, la oración… (cf. OP 2011 n. 65).

El proceso post-sinodal ha insistido en la importancia de estas comunidades.

El Sínodo pidió que las parroquias cercanas se organizaran para facilitar las actividades en común (cf. ECUCIM 3760). El Decanato además de coordinarlas, realiza la pastoral de ambientes y la territorial (cf. ECUCIM 3508-3507), su función es de coordinación y programación.

La reflexión post-sinodal en esta materia se plasma en el “Decreto sobre los decanos y el decanato” y el “Directorio Pastoral sobre la Misión del Decanato en la Pastoral de Conjunto” (2003).

Desafíos

  • Impulsar la pastoral ambiental.
  • Articular el trabajo de las comisiones y laicos, evitar la “pastoral de eventos” (cf. OP 2002, n. 45).
  • Motivar al clero a involucrarse en el plan pastoral diocesano, mantener comunicación con el Arzobispo, vicario episcopal y demás decanatos.
  • Impulsar el proceso sinodal, promover el conocimiento y discernimiento de los objetivos y prioridades pastorales.
  • Fomentar el conocimiento de la realidad.
  • Organizar la formación integral de agentes.

Las Vicarías elaboran planes basados en el plan de conjunto de la arquidiócesis (cf. ECUCIM 3509), ejercen su función de integración y sistematización.

La Arquidiócesis, es el campo de misión del Arzobispo, apoyado por los Obispos auxiliares, Vicarios episcopales y Consejos Arquidiocesanos. Tiene la función directiva, señala rumbos, cauces de acción (cf. ECUCIM 3510-3511), esto se verifica en las orientaciones que el Arzobispo presenta anualmente desde 1996.

La planeación

La renovación de las estructuras y la organización pastoral exige la planeación (cf. ECUCIM 3578). “Es una forma actual de trazar caminos en la historia de la salvación, para hacer presente el Reino de Dios” (ECUCIM 3581).

La Arquidiócesis ha elaborado un instrumento con los criterios generales para la planeación pastoral, fruto de las reuniones de decanos de 2006 y 2007 y, con los aportes de otros agentes.

Evaluación pastoral

En la planeación es primordial la evaluación. Ésta permite la constante renovación personal, comunitaria y pastoral.

La sectorización

La sectorización es un medio para hacer realidad:

  • El llamado "misionero", salir hacia los alejados y los pobres, las familias y los jóvenes (cf. DG 100-101).
  • La exigencia para llegar a los ambientes de los territorios parroquiales y decanales.

La reflexión post-sinodal pidió renovar y reorientar la sectorización, medio excelente para irradiar la luz y la fuerza del Evangelio (cf. OP 2011 n. 100).

Desafíos

  • Emplear la sectorización más allá de una simple información de división geográfica.
  • Favorecer el diálogo con las culturas y ambientes de la urbe que propicie la inculturación.

Pastoral orgánica y de conjunto

La Iglesia arquidiocesana es una comunidad articulada; sus organismos buscan actuar de manera coordinada y corresponsable; fomentar la comunión y la participación de todos los agentes en la consecución de objetivos.

La reflexión post-sinodal ha visto la pastoral orgánica como un itinerario espiritual-comunitario-misionero; no fácil, realizado a contra corriente (cf. OP 2011 n. 87).

Renovación pastoral

La renovación pastoral de la Arquidiócesis será posible en la medida que la acción evangelizadora posea un verdadero sentido misionero (cf. ECUCIM 4219-4220). Para ello es necesaria la renovación de las estructuras (cf. DA 365). La reflexión post-sinodal ha insistido en la necesidad de esa renovación.

“Nuestra pastoral necesita renovarse desde la raíz, desde el Evangelio, para dar respuesta a todas esas exigencias que nacen de ser discípulos del que tomó nuestra condición humana para compartir con nosotros todo lo que vivimos y enseñarnos un camino de libertad y de amor” (OP 2011 n. 47).

Desafíos

  • Que los agentes asuman nuevas actitudes, signos de renovación (cf. OP 2011).
  • Pasar de comisiones diocesanas “islas”, a una interacción mutua, responsabilidad en conjunto y atención a los signos del Espíritu.

6. CONCLUSIÓN

El proyecto diocesano ha tenido la peculiaridad de ser flexible atendiendo a la diversidad de realidades de las parroquias de la ciudad. Dicha flexibilidad permite ubicar si una parroquia, decanato o Vicaría “está en proceso diocesano”, lo cual es cada vez más parte del lenguaje común. Con todo, se requiere ir más allá porque algo puede llamarse de manera similar sin por ello, haber integrado realmente el espíritu del proceso.

Numerosos desafíos trazados por el Sínodo siguen estando presentes, realidad que nos lleva a continuar buscando la Conversión pastoral, de nuestras estructuras, planes, agentes, medios; para hacer de ellas acciones misioneras encarnadas, dialogantes y testimoniales.

Lo anterior requiere de la corresponsabilidad de todos los miembros de la Iglesia y nos sitúa en un proceso de cambio.


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SIGLAS USADAS

DA Documento de Aparecida
DG Decreto General del II Sínodo
ECUCIM Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México
EN Evangelii nuntiandi
OP Orientaciones Pastorales
RMi Redemptoris missio