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EUCARISTÍA


Plegaria Eucarística
La Iglesia en camino hacia la unidad

PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

Te damos gracias, Padre de bondad, y te glorificamos, Señor, Dios del universo, porque no cesas de convocar a los hombres de toda raza y cultura, por medio del Evangelio de tu Hijo, y los reúnes en un solo cuerpo, que es la Iglesia.

Esta Iglesia, vivificada por tu Espíritu, resplandece como signo de la unidad de todos los hombres, da testimonio de tu amor en el mundo y abre a todos las puertas de la esperanza.

De esta forma se convierte en un signo de fidelidad a la alianza, que has sellado con nosotros para siempre.

Por ello, Señor, te enaltecen el cielo y la tierra, y también nosotros, unidos a toda la Iglesia, proclamamos el himno de tu gloria:

SANTO

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

El sacerdote, con las manos extendidas dice:

Te glorificamos, Padre Santo, porque estás siempre con nosotros en el camino de la vida, sobre todo cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega para el banquete pascual de su amor. Como hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, él nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:

CC Te rogamos, pues, Padre todopoderoso, que envíes tu Espíritu sobre este pan y este vino,

Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo:

de manera que sean para nosotros Cuerpo y + Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.

Junta las manos. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de éstas,

Él mismo, la víspera de su Pasión, mientras estaba a la mesa con sus discípulos Toma el pan y,

sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan, te dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

Se inclina un poco,

"Tomen y coman todos de él, porque esto es mi cuerpo, que será entregado por ustedes".

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue:

Del mismo modo,

Toma el cáliz y. sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó el cáliz lleno de vino, te dio gracias con la plegaria de bendición y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

"Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía".

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión. Luego dice una de las siguientes fórmulas:

CP Este es el Misterio de la fe

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

CC Por eso, Padre de bondad, celebramos ahora el memorial de nuestra reconciliación, y proclamamos la obra de tu amor: Cristo, tu Hijo, a través del sufrimiento y de la muerte en Cruz, ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha. Dirige tu mirada, Padre santo, sobre esta ofrenda; es Jesucristo que se ofrece con su Cuerpo y con su Sangre y, por este sacrificio, nos abre el camino hacia ti. Señor, Padre de misericordia derrama sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.

C1 Haz que nuestra Iglesia de la Arquidiócesis de México se renueve constantemente a la luz del Evangelio y encuentre siempre nuevos impulsos de vida; consolida los vínculos de unidad entre los laicos y los pastores de tu Iglesia, entre mi hermano Norberto, Obispo de esta Iglesia de México, yo, indigno siervo tuyo, y nuestros presbíteros y diáconos, entre todos los Obispos y el Papa Benedicto; que la Iglesia sea, en medio de nuestro mundo, dividido por las guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz.

C2 Acuérdate también, Padre, de nuestros hermanos que murieron en la paz de Cristo, y de todos los demás difuntos, cuya fe sólo tú conociste; admítelos a contemplar la luz de tu rostro y llévalos a la plenitud de la vida en la resurrección. Y, cuando termine nuestra peregrinación por este mundo, recíbenos también a nosotros en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria. En comunión con la Virgen María, Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, y todos los santos, te invocamos, Padre, y te glorificamos, Por Cristo, Señor nuestro.

Junta las manos.

CP Por Cristo, y con Él y en Él, a ti Dios Padre Omnipotente, en la Unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:

Amén.


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