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EVALUACIÓN DE LAS
VICARÍAS TERRITORIALES


Después de realizar nuestra asamblea vicarial, con la participación de agentes del Ministerio Ordenado y laicos y teniendo como base de reflexión el II Sínodo que puso su acento en la Evangelización de las Culturas, nuestra Vicaria ha querido participar con entusiasmo en este proyecto de la Arquidiócesis, tratando de asumir las diferentes orientaciones de nuestro Pastor a lo largo de estos años.

Nuestra Vicaría ha asumido un reto para implementar dicha opción, que es  transformar la visión eclesiológica arcaica que todavía subsiste., ya que los modelos pastorales que antes fueron exitosos, hoy ya no responden a las exigencias que nos marca el sínodo. En la III Vicaria necesitamos seguir renovando la mentalidad pastoral de los agentes para así dar respuesta a este nuevo vigoroso proyecto misionero.

En relación al proceso misionero, la misión permanente va siendo cada día el motor Pastoral de la mayoría de nuestro decanatos y parroquias, impulsando el Proceso Evangelizador en sus etapas misionera catequética y apostólica. Se  ha llevado a cabo el trabajo de sectorización geográfica y aunque no se ha podido enfrentar la sectorización ambiental, por falta de agentes laicos preparados y de equipos misioneros bien constituidos, sin embargo se puede afirmar que la Vicaria la ha asumido toda la primera etapa. Más aún, estamos en este momento organizando una estructura que nos permita de manera  más sistemática dar el paso de la etapa misionera a la etapa catequética, para poder entonces ir acompañando con mayor eficiencia los procesos de conversión de nuestros hermanos.

Se ve la necesidad de una mejor comprensión del proyecto arquidiocesano. Ante las dificultades conceptuales que tienen las comunidades, se requiere enseñar a los agentes  cómo aplicar los criterios pastorales diocesanos en sus realidades comunitarias.

La misión permanente ha ido dando respuesta a un trabajo específico, especialmente a través de la catequesis. Tenemos que reconocer que nos hace falta desarrollar una Pastoral Familiar y una Pastoral Juvenil de manera más organizada y eficiente. La experiencia misionera vivida en la  Vicaria, en su primera etapa, nos ha permitido acercarnos a los alejados, recordándoles  el compromiso de su vida cristiana. En esta realidad ha sido un elemento muy importante de apoyo el tema de la religiosidad popular que tenemos que conocer y profundizar más para desarrollar el trabajo  evangelizador.

Podemos decir que, por lo que respecta al   Ministerio Ordenado, nuestro Obispo junto con los Sacerdotes y Diáconos vivimos  un ambiente de buena integración y fraternidad sacerdotal apoyados por un proceso de formación permanente que estamos incentivando y fortaleciendo de diferentes modos.

En relación a nuestros laicos, sin temor a equivocarnos podemos afirmar que son los que nos impulsan de manera decidida a través de su entrega dedicación y responsabilidad.

Asumiendo las orientaciones  del Señor Cardenal: “renovar desde la raíz”, la III Vicaria, a partir de este año inició una revisión y actualización de su Plan Pastoral. En dicho proceso se definieron objetivos específicos muy concretos. Uno de ellos es la FORMACIÓN DE AGENTES, necesidad ineludible que nuestra Vicaria asume con mucha responsabilidad  en sus diferentes instancias, por lo que hoy estamos creando una estructura adecuada y eficiente en sus tres niveles, vicarial, decanal y parroquial, para brindar a nuestros agentes una formación integral (humana, espiritual, doctrinal y pastoral), aprovechando  la experiencia que en algunos de nuestros decanatos se ha ido desarrollando positivamente.

En este apartado queremos privilegiar la importancia de los CEFALAES, atendiendo la formación básica, sin descuidar las otras experiencias formativas como son la formación bíblica, litúrgica y espiritual. Somos conscientes de la necesidad que existe de atender  la formación específica en las diferentes áreas de la Pastoral como son la Pastoral Familiar, Juvenil, Catequética etc. Para lograr todo esto nuestra Vicaria  ha implementado en su estructura la creación de dos nuevos equipos para la formación de nuestros agentes, el del Ministerio Ordenado (presbíteros y diáconos permanentes), y el de Laicos.

En todo este trabajo se ha llevado a cabo un discernimiento que nos ha servido para aceptar y enfrentar los diferentes desafíos que nos marca el Sínodo, uno de ellos es aprovechar los medios de evangelización de manera más eficientes.  La  III Vicaria  ha redescubierto la importancia fundamental de lo que significa la conversión como punto de partida para una verdadera evangelización y lo ha asumido como su primer objetivo.

La Religiosidad Popular ha sido otro punto iluminador para llevar acabo nuestro trabajo evangelizador. Y el tema de la catequesis junto con los sacramentos de iniciación son los grandes retos que asumimos en nuestro que hacer pastoral.

Para la III Vicaria es fundamental el tema de la Estructura al servicio de la Nueva Evangelización, por lo que lo asume como objetivo específico dentro su Plan Pastoral. Esto nos ha permitido conocer y profundizar la necesidad de adoptar una cultura de planeación y programación más eficiente logrando así una mejor Pastoral de Conjunto.

A través de una metodología seria y participativa, se llevó a cabo un  análisis exhaustivo y profundo de la realidad; así,  con un marco doctrinal bien definido, se pudo establecer un diagnostico pastoral, donde se visualizaron las prioridades, se asumieron los objetivos y se definieron las líneas de acción de nuestra Vicaria; también se revisó y se renovó la estructura actual de la misma, para poder llevar a la práctica las líneas de acción que fueron definidas en nuestro Plan Pastoral.

Actualmente estamos, en el nivel Vicarial, iniciando un proceso de programación para el año 2012 de acuerdo a la nueva estructura. Ésta será la base para que a su vez los decanatos programen sus diferentes actividades y metas, conforme a la realidad propia de cada uno de ellos, pero siempre de acuerdo a lo previsto y acordado en la Vicaria Finalmente serán la parroquias las que programarán sus propias acciones pastorales, asumiendo las líneas marcadas por la Vicaria y el Decanato correspondiente.


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