Logo Vicaría de Pastoral - IR A HOME

Página Principal





 

PRINCIPAL

CONTENIDO

PREASAMBLEA

ASAMBLEA
POSTASAMBLEA
VOZ PASTOR
APORTACIONES
DOCUMENTOS
FOTOGRAFÍAS
MAPA SITIO

 


REFLEXIÓN — ORACIÓN INICIAL
Sábado


Insistiendo en la expresión de Jesús "Sin mí no pueden hacer nada", de lo cual nos habló el señor Cardenal el primer día, la asamblea quiere reafirmar su convicción, en la oración de esta mañana, de que en el proceso evangelizador, en última instancia, la obra realizada y los frutos obtenidos son obra del Espíritu Santo.

En esta asamblea queremos escuchar y dar respuesta a las voces de la Ciudad que son múltiples y variadas en la expresión y en el contenido: voces de los obreros, de los jóvenes en distintas situaciones, de los marginados, pero también del mundo científico y económico, de las mujeres, de los fieles cristianos, de las familias, de los políticos, de los comerciantes, de los enfermos y de los niños de la calle y, de tantas otras voces queremos escuchar aquí su resonancia.

Todos ellos, los que emiten esas voces, quieren recibir una respuesta satisfactoria a sus inquietudes y necesidades; quieren oír en la coherencia de nuestras vidas y en la cercanía con sus personas, la voz del Espíritu que llene sus aspiraciones.

Pero, para que todo esto suceda, necesitamos todos los cristianos, pero especialmente los agentes de pastoral, que el Espíritu Santo venga sobre nosotros a fin de que podamos hablar la lengua común de la fraternidad, de la cercanía, de la comprensión, la lengua común de la solidaridad, del compartir y dialogar, del sufrir y del dolerse; este lengua común que expresamos en gestos, quién, ¿quién no puede entender una sonrisa?, quién no puede entender una mano tendida, favor recibido y, de esta manera nuestros interlocutores oirán cada uno de ellos hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua.

En muchas parroquias, decanatos y vicarías se ha oído ya el ruido de este viento del Espíritu, el fuego de Dios ha hecho arder el corazón de muchos laicos y de muchos presbíteros para anunciar el nombre de Jesús con nuevos métodos, con nuevas expresiones y con ansia de ir a comunicar lo bueno que Dios ha sido con ellos para que otros también tengan la experiencia de este mismo encuentro.

Por otro lado, hemos expresado sinceramente y con humildad también, que en algunas parroquias este fuego no ha prendido todavía, que este viento de Dios no se ha sentido. Los Apóstoles antes de Pentecostés estaban reunidos en oración con María, la Madre de Jesús. Podríamos preguntarnos, ¿no será que hemos de orar mucho más, como los apóstoles y la Virgen María, para disponernos a recibir y dejarnos llenar de este Santo Espíritu que es fuego, calor y viento huracanado?

Pidamos a la Virgen de Guadalupe que nos acompañe en nuestra oración a fin de que recibamos este Santo Espíritu para que con su fuerza nos lance nuevamente a la misión evangelizadora de nuestra Ciudad. Así sea.

Mons. Francisco Clavel Gil
Versión estenográfica