A 20 años
del II Sínodo Diocesano

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VicarÍa de       Pastoral

ORACIÓN INICIAL ~ VIERNES


Viernes 30 de Noviembre

Monición inicial

Comentarista:

Queridos hermanos: Al inicio de este segundo día de la XVIII Asamblea diocesana, queremos traer a nuestra memoria el lema pastoral para este año: la voz de la ciudad nos evangeliza, y que dio forma a todo el trabajo de ayer, donde conocimos los contenidos del fructuoso diálogo con las diferentes instancias eclesiales.

Siguiendo las orientaciones de nuestro pastor, ahora continúa un proceso de escucha, comprensión e interpretación de las distintas voces de nuestra ciudad. Estamos convencidos que en medio de estos clamores podemos discernir la voluntad divina, que nos ayudará con su luz a profundizar en nuestra vocación misionera.

Es innegable el hecho de que el proceso evangelizador que vivimos requiere, por parte de los diversos agentes, de una constante actitud de discernimiento y escucha de la voluntad divina, que nos ayude a encontrar caminos nuevos para la misión, y que nos dé la certeza de cumplir nuestra encomienda como lo quiere quién con gran amor nos eligió para ello.

Por tanto, es la tarea de hoy para los aquí presentes, con ayuda de la sabiduría divina, intentar comprender e interpretar lo que dichas voces, sumadas a las que marcaron el rumbo en el II Sínodo, están planteando como nuevas prioridades para la siguiente etapa de nuestro caminar evangelizador.

Antes de iniciar estas tareas, pidamos la ayuda divina. Nos ponemos de pie para iniciar con el canto.

Canto inicial ~ Iglesia peregrina
1. Todos unidos formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.

Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.

2. Rugen tormentas y a veces nuestra barca
parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo, no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios.

Una esperanza nos llena de alegría:
presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, Él viene con nosotros,
Iglesia peregrina de Dios.
Invocación inicial

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre. Como era en el principio. Amén.

Invocación Veni Sancte Spíritus

Recitado a 2 coros:
1. Ven Espíritu Santo
y derrama desde el cielo
rayos de tu luz divina.
2. Ven, Padre de los pobres,
ven, dispensador de bienes,
ven, luz de los corazones.
3. Consolador supremo,
suave huésped del alma,
nuestro dulce refrigerio.
4. Descanso en el trabajo,
templanza en las pasiones,
en la tristeza consuelo.
5. Oh Luz bienaventurada,
alumbra en lo profundo
los corazones de tus fieles.
6. Sin tu inspiración divina,
nada puede el hombre
y nada es inocente y puro.
7. Lava lo que está manchado,
riega la aridez del alma
y sana sus heridas.
8. Doblega nuestra soberbia,
reaviva la fe del débil,
conduce al extraviado.
9. Concede a tus fieles,
a los que confían en ti,
tus siete santos dones.
10. Danos tu fortaleza,
la gracia de la solución
y la alegría eterna. Amén. Aleluya.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición

Comentarista: Sentados.

Hermanos: el necesario discernimiento sobre la misión evangelizadora descansa en la providencia divina, que envía desde el cielo Su Sabiduría, a fin de que los hombres puedan “salvarse y llegar al conocimiento de la verdad”. Es la sabiduría divina la que dirige el proceso de conversión en el corazón del discípulo, y lo guía en su caminar, para que su pie no tropiece con piedra alguna.

El libro de la sabiduría nos habla de la disposición que requiere el discípulo para pedir la luz de lo alto y así dejarse guiar en su camino. Sin ella, es imposible descubrir lo que debe cambiar en nuestra vida para seguir al maestro. El salmista nos recuerda que encontramos la vida eterna al acoger las palabras de Dios en nuestro corazón. Finalmente, el Maestro nos invita a reconsiderar hasta qué grado estamos dispuestos a renunciar a nuestras seguridades y bienes, para poder tener el honor de ser sus discípulos misioneros. Escuchemos.

Primera Lectura

Lector:

Del libro de la Sabiduría (9, 13-19)

¿Quién es el hombre que puede conocer los designios de Dios? ¿Quién es el que puede saber lo que el Señor tiene dispuesto? Los pensamientos de los mortales son inseguros y sus razonamientos pueden equivocarse, porque un cuerpo corruptible hace pesada el alma y el barro de que estamos hechos entorpece el entendimiento. Con dificultad conocernos lo que hay sobre la tierra y a duras penas encontrarnos lo que está a nuestro alcance. ¿Quién podrá descubrir lo que hay en el cielo? ¿Quién conocerá tus designios, si tú no le das la sabiduría, enviando tu santo espíritu desde lo alto? Sólo con esa sabiduría lograron los hombres enderezar sus caminos y conocer lo que te agrada. Sólo con esa sabiduría se salvaron, Señor, los que te agradaron desde el principio. Palabra de Dios.

Salmo responsorial Del salmo 18

Lector:

R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna. La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R.

En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R.

La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R.

Aclamación al Evangelio

R.
Aleluya, aleluya.

No permita Dios que yo me gloríe en algo que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo.

R. Aleluya

Evangelio

V.
El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Del santo Evangelio según san Lucas (14, 25-33)
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo: “Si alguno quiere se¬guirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’. ¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a consi¬derar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz. Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”. Palabra del Señor.

Breve Reflexión (Sentados)

HOMILÍA

Oración para pedir la sabiduría divina para la misión. De pie. Todos la recitan en voz alta.

Señor, contigo está la sabiduría, que conoce tus obras;
a tu lado estaba, cuando hiciste el mundo;
ella sabe lo que te agrada,
lo que es conforme a tus mandamientos.

Envíala desde tu cielo santo,
mándala desde tu trono glorioso,
para que esté a mi lado y trabaje conmigo,
enseñándome lo que te agrada.

Ella, que todo lo sabe y lo comprende,
me guiará prudentemente en mis empresas
y me protegerá. Amén.

Conclusión

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

Canto de salida (del testigo)
Por Ti, mi Dios, cantando voy
la alegría de ser tu testigo, Señor.

1. Es fuego tu palabra que mi boca quemó,
mis labios ya son llamas y ceniza mi voz.
Da miedo proclamarte pero Tú me dices:
“no temas, contigo estoy”.

2. Tu Palabra es una carga que mi espalda dobló,
es brasa tu mensaje que mi lengua secó.
“Déjate quemar si quieres alumbrar;
no temas, contigo estoy”.

3. Me mandas que cante con toda mi voz,
no sé cómo cantar tu mensaje de amor.
Los hombres me preguntan cuál es mi misión;
les digo: “tu testigo soy”.