A 20 años
del II Sínodo Diocesano

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VicarÍa de       Pastoral

FORMACIÓN DE PASTORES


1. A partir de los resultados, ¿Qué impresiones nos provocan sobre la realidad de este tema en específico?

  • Se constata un cambio de época, de transición en el que la figura y testimonio del sacerdote se está diluyendo, no tiene gran influencia en la trasmisión de la fe.
  • Una debilidad constante es la falta de articulación en la pastoral, además de la falta de preparación y de inserción en la realidad concreta de los fieles.
  • Se constata una atención pastoral desproporcionada frente al gran número de la población y la cantidad de sacerdotes. Como consecuencia se atiende poco a la familia, a los adolescentes y a los jóvenes como una prioridad.
  • Hay que promover una formación espiritual y humana en el sacerdote para hacer más creíble su testimonio, incluso es necesario ampliar la formación sexual.
  • Aprovechar la piedad popular y apropiarse de una formación que ayude a caer en la superstición.
2. Desde la propia experiencia como agente de pastoral, ¿cuál crees que ha sido nuestra responsabilidad como Iglesia ante la situación descrita?

  • a. Nuestra responsabilidad es mucha pues, nos hemos adueñado de Dios, hasta el grado de manipularlo a nuestro antojo, centrándonos simplemente en el culto.
  • Por otro lado, el testimonio, muchas veces de autoritarismo no permite acercarnos a los laicos, de hecho, se percibe una gran distancia entre sacerdotes y laicos.
  • Al no buscar una formación integral fácilmente se cae en la falta de liderazgo, no hay una real inserción en los ambientes de la parroquia, no se anuncia con gozo y finalmente no hay capacidad de trabajar en equipo.
  • La responsabilidad se agudiza por que se percibe una falta de sentido de Iglesia que no permite salir al encuentro en dialogo por los fieles para evangelizarlos.
3. ¿qué propuestas pastorales haces en relación sobre el tema, para renovar nuestro proceso pastoral?
  • Ampliar en sentido y alcance de lo que es la formación permanente de los sacerdotes, no reducirla a temas aislados, a veces propuestos de buena voluntad.
  • Mantener calidad en la formación que se le brinda a los sacerdotes, es decir, proyectar con profesionalismo en todas sus dimensiones dicha formación.
  • Tratar de fortalecer la formación humana en los sacerdotes, de tal manera que sean hombres de Dios sensibles a las necesidades de los fieles.
  • Hacer un balance de los recursos que se disponen en la Arquidiócesis y aprovecharlos al máximo, en el rubro de la formación integral y articulada.
  • Cultivar el sentido de pertenencia, “ponerse la camiseta”. Formarse para apropiarse del proceso misionero arquidiocesano.
  • Promover entre los sacerdotes la fraternidad y el trabajo en equipo.
  • g. En el aspecto espiritual mantener una suficiente formación que ayude a fortalecer la identidad y comunión sacerdotal, que los convierta en pastores misioneros. h. Formarse en las actitudes de Jesús, el buen pastor, para mantenerse cerca de los fieles, de los movimientos, de los alejados, de las familias en actitud de servicio y diálogo.